Mapac y un esfuerzo constante para el rescate de caballos maltratados

Mapac y un esfuerzo constante para el rescate de caballos maltratados
Diariamente van hasta un predio fuera de la ciudad para atender a más 170 animales que se recuperan de todo tipo de flagelos. A pesar de la voluntad, necesitan de la solidaridad para recolectar alimentos y medicamentos.
La Ley Nacional 14.346 de protección animal define los tipos de maltrato y actos de crueldad contra estos seres, previendo una pena que va de los 15 días al año de prisión para quienes no la cumplan. Sin embargo, a pesar de esta normativa, la realidad en la ciudad es completamente diferente. Una de las principales víctimas de este flagelo son los caballos, sometidos a la explotación permanente por personas de escasos recursos que los utilizan como "herramientas" de trabajo.

Justamente, cambiar esta situación lamentable es el principal objetivo del Movimiento Argentino de Protección Animal de Corrientes (Mapac), una organización que trabaja sin descanso para rescatar a estos animales y proporcionarles un mejor futuro bajo el cuidado que merecen.

Tras varios años de lucha, los miembros lograron la entrega de un predio en el que actualmente atienden sin más ayuda que las colaboraciones y su propio sacrificio, a un total de 170 caballos que se recuperan de todo tipo de flagelos.

"Cada uno tiene una historia diferente y ninguna es buena. Vimos animales víctimas de formas de maltrato que a uno le cuesta imaginarse. Algunos se recuperaron y los tenemos con nosotros, pero a otros los tuvimos que ayudar a morir para que dejen de sufrir", explicó a EL LIBERTADOR Isabel Cocomarola, presidente del movimiento desde hace más de 12 años.

El campo en el que albergan a los animales se encuentra a unos cien metros de la Ruta Nacional Nº 12, detrás de la Granja Yatay. "Es un esfuerzo muy grande llegar todos los días hasta ahí, pero lo hacemos con frío o calor, viento o lluvia, porque sabemos que cada uno de esos animales nos está esperando. Nuestro amor por ellos es mucho más grande que todas las dificultades que tenemos que enfrentar", remarcó la proteccionista.

POLÉMICAS

Su labor desinteresada y la ferviente oposición a cualquier forma de maltrato y explotación le generó a los miembros del grupo varios enfrentamientos con algunos sectores de la sociedad, en especial con los de más bajos recursos, que son los que emplean a esta clase de animales para tirar de los carros. "Se enojan con nosotros porque no quieren reconocer que estamos en una época en la que los caballos ya no deben ser empleados para trabajar o pasear. Cualquier uso que se haga del animal, implica una forma de maltrato, conlleva dolor y explotación. Esta gente dice que si se les quita los animales no pueden trabajar. Pero no quieren ver que no son ellos sino los caballos los únicos que hacen todo el esfuerzo", dijo Cocomarola.

Según la referente del movimiento, medidas como la entrega de los zootropos, implementada hace poco por parte del Municipio, no ayudan a mejorar esta situación porque la cultura de los carreros está muy arraigada en la ciudad.

"Tenemos producción de ladrilleros en toda la costa del río y los caballos les siguen resultando más eficientes porque no les demandan combustibles y pueden moverse en cualquier tipo de terreno. Además, la cantidad que entregan es muy poca en comparación con el total de las familias que se dedican a esta actividad", agregó.

TRABAJO

DE RIESGO

En la granja, la labor diaria no es fácil. Hay caballos de distintos tamaños y con problemas diferentes que exigen un cuidado permanente hasta su total recuperación. Pero en el lugar sólo cuentan con la ayuda de un grupo reducido de personas. "Son cuatro hombres que son de mucha utilidad, pero se trata de presidiarios que están a punto de cumplir su condena una vez que salen, lógicamente no vuelven más", señaló Cocomarola.

Además, reconocieron que existe un alto riesgo físico. "Casi siempre recibimos patadas, mordidas o golpes fuertes. Es lógico, son animales que vienen con miedo por el maltrato que sufrieron y nosotros somos pocos para poder contenerlos. Casi siempre es difícil trabajar con ellos, pero lo seguiremos haciendo con mucho amor", expresó Cocomarola.

EL SERVICIO

Atienden a los caballos que fueron abandonados después de ser sometidos a condiciones de extremo maltrato. Algunos logran reponerse tras un extenso tratamiento. Pero muchos otros no alcanzan a superar las secuelas. Los insumos que se ocupan son producto de la colaboración y las múltiples actividades que realiza el movimiento para juntar fondos.

"El trabajo que hacemos es de corazón pero estamos desbordados. Somos pocas personas las que nos ocupamos de todos los animales y los casos no dejan de aparecer. Cualquier ayuda, por mínima que parezca, para nosotros significa mucho y es para un fin noble, la gente sólo tiene que acercarse y hablar con nosotros", indicó una de las proteccionistas.

"Pese a los obstáculos, seguimos adelante"

El movimiento cuenta con el apoyo de muchas personas que muestran su amor por los animales a través de las redes sociales y acercando donaciones de alimentos, frazadas, remedios y otros insumos. Sin embargo, tanto Cocomarola como Verónica Sosa Dansey, vicepresidente de la ONG, organizan cada tanto algunas actividades de colecta para poder cubrir todas las necesidades de los animales que atienden.

"Nuestros mayores esfuerzos están ahora en los caballos, pero también nos hacemos cargo de otros animales y tenemos un pequeño hospital que armamos con nuestras manos. Pero lamentablemente no damos abasto porque son muchísimos y no paran de llegar", explicó Sosa Dansey. Según indicaron, los medicamentos son los que más se consumen después los alimentos, porque cada animal presenta patologías diferentes y muchas veces son urgentes. "Generalmente vienen deshidratados y muy mal alimentados, y en esos casos tenemos que ponerles una importante cantidad de suero, aunque esto signifique quitárselo al tratamiento de otro. Hacemos lo que podemos, y por eso toda la ayuda que puedan aportar es de suma importancia", agregó.

En uno de los últimos pedidos que realizaron a través de Facebook, explicaban que por día utilizan unas 15 unidades diarias, además de las vitaminas y desinfectantes para las múltiples heridas que deben curar. "Cualquier aporte es útil, tenemos voluntad para hacer lo que hacemos y estamos completamente desbordados, pero a pesar de los obstáculos seguimos adelante", señalaron al respecto.

En este sentido, vale destacar, finalmente, que los que quieran colaborar con esta campaña de bien pueden hacerlo aportando cualquiera de los elementos mencionados o alimentos a las representantes del movimiento. Para contactarse con cualquiera de las dos, deben ingresar al perfil del Facebook: Mapac Corrientes, y dejar un mensaje o solicitar la información correspondiente.

Tanto Dansey como Cocomarola agregaron que de ser necesario, ellas mismas podrían pasar a buscar las donaciones si se acuerda con antelación.

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