Carlos PagniComo demuestran sus últimos discursos, Cristina Fernández de Kirchner está dispuesta a decir todo lo que piensa. Y también a dejarlo por escrito.
Allí sostiene con claridad: "Se procura efectivizar el derecho irrenunciable del gobierno nacional al ejercicio de su soberanía y la preservación de la titularidad de los pueblos sobre sus recursos y riquezas naturales".
A pesar de su discutible calidad literaria, el texto confiesa tres tesis muy relevantes para la Presidenta. 1) Su gobierno es lo mismo que el Estado y, por lo tanto, está dotado de soberanía. 2) El nuevo control estatal que ella establece sobre la vida de la sociedad se realiza, como siempre, en nombre de "los pueblos". 3) En los recursos naturales está la fuente de la riqueza colectiva, a pesar de las desmentidas que ofrecen Suiza, Liberia o, entre nosotros, Santa Cruz.
Pocas veces se logró desplegar con tan escasas palabras el mapa mental del populismo.


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