Ríos maneja los tiempos

De la mano de una gestión que se consolida y sin el desgaste de una interna partidaria, la gobernadora afianza su figura de candidata y comienza a marcar la agenda política de la campaña. La oposición corre de atrás, tanto por la demora en la resolución de sus procesos internos, como por el nivel de conflictividad de los mismos.
Cuando candidatos y precandidatos aún calientan motores para desandar la parte decisiva del año electoral, y el debate mediático se reduce casi en su totalidad a la descalificación del otro y no a la exposición de ideas y propuestas, la gobernadora Fabiana Ríos marca los tiempos de la agenda política provincial. Una coyuntura impensada hasta hace poco más de un año atrás y que se fue generando, por un lado, a partir de los aciertos de gestión de la mandataria, y por el otro por devenir incierto de la oposición.

Es cierto que esto a Ríos no le garantiza la reelección, pero sin dudas la ubica en una posición ventajosa respecto a sus potenciales rivales en la pelea por la Gobernación.

Lo cierto es que como nunca antes desde el inicio de su gobierno, Ríos inicia un año con relativa tranquilidad a partir de haber logrado previsibilidad desde el punto de vista económico financiero, y de haber consolidado políticamente a su gobierno tras al desmembramiento del ARI fueguino, lo que en su momento sacudió la estructura del Ejecutivo provincial. Y en un contexto electoral ambos hechos no son para despreciar.

Cuando anunció su intención de ir por la reelección, Ríos afirmó que su campaña se iba a basar en poner en consideración de la comunidad los logros de su gestión, y que sus propuestas iban a ser profundizar el modelo de gobierno y concretar los objetivos que quedaron pendientes.

Desde ese punto de vista puede mostrar como principales aciertos haber sorteado el contexto de grave crisis provincial y nacional con el que asumió y gobernó los primeros dos años y medios, de haber empezado a revertir la relación deficitaria entre ingresos y egresos, y de haber alcanzado la mentada previsibilidad en materia de recursos.

En lo político, superó el cimbronazo de la ruptura del partido que la llevó al Ejecutivo, con la consecuente salida del Gobierno de los funcionarios identificados con el sector, y la escisión del bloque oficialista en la Legislatura. Hoy estos conflictos internos son recuerdo, y paralelamente se consolida institucionalmente el Partido Social Patagónico que le da sustento político a su intento reeleccionista.

De esta manera, Ríos encara los fundamentales meses previos a los comicios con un panorama tranquilo desde el punto de vista político y económico, y su mayor preocupación pasa hoy por blindar su gestión y su figura para hacer frente a los embates mediáticos que la oposición y los gremios ya iniciaron.

Mientras tanto, el devenir de su gestión y los pasos que va dando en el marco de la campaña ya van marcando el ritmo de la agenda política, y eso no puede ser soslayado por una oposición con aspiraciones de poder.

Dando ventajas

El protagonismo que va cobrando Ríos como candidata y su posicionamiento en los primeros sondeos de opinión que ya circulan no dejan de ser, a poco más de tres meses de las elecciones, un llamado de atención para sus futuros contrincantes.

Pero por ahora ese no es el problema mayor que enfrentan. Ni siquiera lo es la supuesta falta de propuestas de gobierno de la que adolecen, según marcó la gobernadora en declaraciones a la prensa.

Lo más urgente a revertir es la ventaja que están dando en términos políticos, según la fuerza a la que pertenecen, ya sea por la irresolución de sus procesos internos como en el caso de la UCR y el MPF, por el nivel de conflictividad de los mismos (PJ), o por encontrarse aún en pleno proceso de desarrollo (Encuentro Popular). Y también están los que siguen expectantes el desarrollo de los acontecimientos, concientes de estar ante una chance de dar un gran salto, como en el caso del Partido Federal Fueguino.

En el caso de la UCR y el MPF, hasta ayer se seguía esperando la decisión del ex intendente de Ushuaia, Jorge Garramuño, sobre si encabezará la fórmula de la alianza entre un sector del Movimiento y el oficialismo radical. Desde el mopofismo se había anunciado una definición para el lunes pasado, pero solo hubo silencio. Y si bien muchos dan por descontado el acuerdo, la sensación en general es que se está perdiendo un tiempo precioso.

Lo piensan en el radicalismo quienes no se resignan a que Jorge Martín no sea candidato a gobernador, incluso algunos de sus opositores que lo consideran el candidato natural del partido. Y que no digieren que el partido resigne protagonismo a manos del MPF, por más coincidencias programáticas que haya.

Y lo piensan en el MPF quienes evalúan que haber delegado la decisión final en Garramuño atenta contra la posibilidad de trabajar de lleno en el desarrollo de un proyecto netamente mopofista. Hay en danza nombres de posibles precandidatos dentro del mopofismo, pero hasta tanto no se confirme que hará Garramuño todos se mueven con pies de plomo.

En el peronismo la preocupación pasa por la fractura que provocó la decisión del ex senador Mario Daniele de disputar la elección como candidato a gobernador por fuera de la estructura del PJ. Y le seguiría la diputada Rosana Bertone, con la misma aspiración a llegar al máximo cargo ejecutivo de la provincia. Ambos consideran que el partido está “cerrado” a la participación de nuevos actores, y que desde el sector de los renovadores se impulsa la exclusión de afiliados y dirigentes.

Mientras tanto, el legislador Adrián Fernández y el diputado Rubén Sciutto siguen decididos a dirimir candidaturas en la interna, buscando la legitimación de sus aspiraciones mediante el voto de la militancia.

Pero más allá de las acusaciones cruzadas de traiciones, exclusiones y canalladas, a nadie escapa las malas experiencias anteriores cuando un partido que fue a votar dividido por sus rencillas internas nunca resueltas, terminó rifando votos con resultados nefastos para sus intereses.

Ahora esos temores se reflotan porque esta vez el PJ directamente se fracturó, cuando hace un año sus principales referentes perfilaban una elección histórica con la posibilidad de ganar la Gobernación y las intendencias.

La capacidad de movilización del peronismo es innegable, y en épocas electorales esa bondad suele potenciarse. Pero da la sensación de que sin unidad el objetivo queda lejos. De todos modos habrá que esperar a que pase la interna y se den los lógicos reposicionamientos, para determinar si el justicialismo puede recuperar parte del terreno perdido. Por lo pronto, la fractura es un hecho y las consecuencias impredecibles.

Por su parte, el oficialismo disidente se parece más a la oposición que fue en tiempos no tan lejanos que a una fuerza con las aspiraciones de poder necesarias como para dar pelea en todos los estamentos que se pondrán en juego en junio. Al menos así lo prometen los principales referentes de Encuentro Popular, la fuerza que encabeza el legislador Manuel Raimbault.

El partido cuenta con elementos valiosos, pero sin embargo parecen estar rifando su potencial enfrascándose en el vertido por los medios de duros cuestionamientos al Gobierno y a Ríos.

El tema es que en esa ida y vuelta a través de los medios queda siempre la sensación de una mandataria fortalecida desde lo discursivo, y como contraste dirigentes que gastan sus mejores esfuerzos en vanos intentos de pases de factura.

En ese contexto, Raimbault se perfila como candidato a gobernador pero poco se sabe ahora en concreto sobre las que serían sus propuestas, salvo las coincidencias ideológicas y programáticas de fondo que puede tener EP con el PSP de Ríos.

Además, el oficialismo disidente tropezó con otro obstáculo, que es la falta de reconocimiento de parte de la Justicia Electoral a Encuentro Popular, ya que no se trata de un partido que pidió reconocimiento si no de una fracción dentro de un partido, que es el ARI. Además, por resolución judicial no fue habilitado la utilización del nombre Encuentro Popular y por ende se sigue llamando ARI.

Mientras tanto, la diputada Liliana “Chispita” Fadul sigue de cerca la evolución de la campaña mientras analiza si será candidata a gobernadora o a intendente de Ushuaia. Fuentes del PFF habían confirmado extraoficialmente a TIEMPO Fueguino hace un par de semanas que Fadul iría por el Ejecutivo capitalino. Pero no se descarta que dispute la Gobernación si dentro del PFF o en el marco de una alianza no aparece una figura de peso que tracciones votos.

Así las cosas, Ríos marca los tiempos de la agenda política por mérito propio y por debilidades ajenas, mientras consolida su figura y la de su gestión. Un logro indiscutible cuando hace poco más de un año se seguía planteando si iba a terminar su mandato.

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