Maersk: el regreso de un viejo conocido

Maersk: el regreso de un viejo conocido

La naviera vuelve la próxima semana con el Tabago Bay, un barco de 150 metros. El desafío de frenar la carga que se escapa por autovía 2 y generar trabajo con la consolidación de carga seca.

Maersk y el puerto marplatense acumulan un largo itinerario plagado de encuentros y desencuentros. El lunes temprano se escribirá un nuevo capítulo en esta historia que ha sabido de momentos gratos y de los otros. 

La naviera danesa regresa con un servicio estable después de más de 3 años. El buque “Tabago Bay”, de 150 metros de eslora, tiene una capacidad de 250 enchufes para la carga refrigerada que genera la pesca local.

En junio del 2012 Maersk había borrado a Mar del Plata de su hoja de ruta luego que el “Falmouth” tuviera “dos incidentes de varadura”: el casco del buque había rozado el veril del canal secundario. El puerto hacía tangible el fracaso de la Draga Mendoza.

La naviera apuró el regreso luego que confirmara con las batimetrías en la mano la evolución del dragado de emergencia encarado por el Consorcio y realizado por Dyosfer SA que permitió ganar profundidad en el muelle de amarre de los porta contenedores.

Con la certificación fáctica tras el ingreso sin problemas del “Henriette Schulte” de la naviera MSC el lunes pasado, el último papelón que regaló el puerto de Mar del Plata parece haber quedado definitivamente atrás.

Maersk podría haber entrado incluso antes que MSC, que rompió el largo ayuno de porta contenedores que exhibía el puerto local en febrero pasado. Pasa frente a nuestras costas en su contacto con puertos patagónicos, con un barco que perfectamente podría entrar a Mar del Plata.

La naviera tenía un predio en la zona aledaña al muelle de ultramar donde hasta no hace mucho consolidaba carga que enviaba por camión hasta el puerto de Buenos Aires. Fue hasta que su Gerente de Depósito recibió una golpiza feroz por personas que hasta ahora no han sido identificadas.

Algunos sectores de la estiba no miraban con buenos ojos que los daneses consolidaran carga en un predio no habilitado por Aduana ni por Senasa, compitiendo en mejores condiciones que el resto.

Con las heridas cicatrizadas, Maersk abandonó ese predio y ahora pasará a operar con la Terminal de Contenedores, la misma UTE que trabaja para MSC en el movimiento de la carga. La prestadora de servicios se comprometió a emplear a los estibadores que demandaban los daneses para evaporar la tensión que hasta no hace mucho sobrevolaba en los muelles. Junto con alguna que otra trompada.

Con Maersk ingresando a Mar del Plata con un servicio que viene de Zárate y llega hasta Río Grande do Sul, en el sur brasileño, las autoridades del Consorcio Portuario creen que aumentará significativamente el nivel de exportaciones desde el puerto local.

El escape de carga es algo que no se ha frenado pese a la llegada de MSC. Los contenedores que subían al “Henriette Schulte” eran mucho menos que la mitad de los que salían por camión a través de la Autovía 2 para llegar al puerto capitalino.

Maersk era el principal protagonista de la fuga. Muchas empresas operan con esta línea y cambiar la logística no es sencillo. Para colmo la suspensión temporal del servicio pareció darles la razón a los que no apostaban sus fichas por Mar del Plata.

Desde el lunes esos exportadores no tendrán excusas. Desde el Consorcio aseguran que comenzarán a aplicar el pago obligatorio del scanner de Aduana para la carga que consolida en Mar del Plata y se va en camión para Buenos Aires.

“Estamos esperando la autorización de los organismos de control y fiscalización para comenzar a cobrar 50 dólares por contenedor. No podemos seguir deteriorando la Ruta 2 cuando tenemos la posibilidad de cargar todas las semanas desde acá”, dice Jorge Hidalgo, presidente del Consorcio.

La competencia entre las dos navieras supone, con sentido común, una merma en el costo del flete marítimo. También abre el interrogante sobre la capacidad de respuesta de sectores productivos de la ciudad y la zona para aprovechar esta vía al exterior.

A las navieras les gusta la carga refrigerada porque es la frutilla del postre en el negocio, la carga que mejor se cobra. El desafío pasa por incrementar el volumen de carga seca, que permita generar y ampliar oportunidades laborales para que los estibadores puedan salir de la dependencia del calamar.

El puerto marplatense no cuenta en la zona primaria aduanera un sector para consolidar y desconsolidar carga. Y regala hechos curiosos: cuando Cabrales importaba café desde Brasil, el contenedor salía en camión por el puerto pero no iba al Parque Industrial. Tenía que cruzar la ciudad y entrar al Aeropuerto donde Edcadasa en su terminal de cargas, controlaba y fiscalizaba su ingreso del exterior. Y otra vez cruzar la ciudad para llegar al destino final.

Cabrales podría importar de nuevo en breve y la triangulación podría repetirse. A diferencia de MSC, Maersk si tiene líneas de cabotaje que unen distintos puertos brasileños y que pueden llevar la materia prima hasta Río Grande do Sul y desde ahí embarcarlos hacia Mar del Plata.

“Vamos a presentar una propuesta para poder consolidar carga seca en un predio dentro del puerto y así generaremos cientos de puestos de trabajo”, anticipa Emilio Bustamante, de la Terminal de Contenedores. “Papa, arveja y demás hortalizas y cereales podrían ser una oportunidad para diversificar la actividad en el puerto y crear mano de obra sustentable”, explica.

“Tenemos que aprovechar el dragado”, acota Hidalgo, que tiene planes para avanzar sobre una zona primaria más acotada en inmediaciones del muelle de ultramar y está en conversaciones con funcionarios de Aduana. Ya se entrevistó con directivos del Grupo Navas, acopiadores de cereales del centro bonaerense para que comiencen a exportar por Mar del Plata.

Achicar la zona primaria implicaría tocar intereses sensibles en alguno de los apellidos ilustres de la pesca marplatense. Un proyecto interesante para saber si el puerto sigue siendo para unos pocos o el slogan de terminal multipropósito se acerca a la realidad.

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