Envalentonado por haber obtenido más cantidad de votos totales que la oposición en los comicios locales de anteayer, dijo que radicalizará su proyecto
"Ellos han creído que el pueblo iba a traicionar a Chávez. Triunfó el amor y la lealtad con la revolución", dijo presidente. Una vez más, Maduro mezcló "amor", amenazas e insultos, en un tono mucho más eufórico que el empleado en abril pasado.
"Ustedes dijeron que era un plebiscito, está bien, la revolución ganó las elecciones municipales amplísimamente y hemos ganado nacionalmente", dijo Maduro anoche en un mensaje directo a Capriles, a quien le exigió que renuncie.
Pese al avance de la oposición en la principales ciudades del país, Maduro pudo presentar algunos logros: conquistó más alcaldías que su rival (234 frente a 74, con otras 29 en disputa, incluidas las grandes ciudades Libertador y Maracay) y, sobre todo, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) superó en número de votos (44,16%) a la Mesa de la Unidad Democrática (40,96%) de Henrique Capriles. La diferencia entre ambos en las presidenciales de abril fue de 1,6 por ciento.
Anteanoche, tras las elecciones, Maduro dejó en claro que profundizará la revolución socialista, luego de la serie de medidas que viene tomando en lo que él llama una "guerra económica" contra los especuladores.
"Esta semana es el sector de vivienda y el de alimentos. Vamos con fuerza. [Estén] pendientes", dijo el presidente.
REACCIÓN
"El país no tiene dueño. Tenemos un país dividido y de eso no nos podemos alegrar", contrapuso Capriles, más conciliador. Parecieran las palabras de un líder derrotado, pero tampoco lo es. Así de dulce, o agria, es la política: el frente opositor conquistó las ciudades más importantes del país, empezando por la Alcaldía Mayor de Caracas, que engloba a los cinco municipios capitalinos (Libertador, Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo). Siguiendo por Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Maturín (la ciudad de Diosdado Cabello) y Barinas, la gran sorpresa de las elecciones.
"La Venezuela más ilustrada, moderna y productiva optó por la MUD [Mesa de la Unidad Democrática], mientras el PSUV intensificó su ruralización", editorializó ayer el diario Tal Cual.
La oposición luchó contra un gobierno que es Estado, partido, ejército y televisión hegemónica, tanto que ha convertido a Capriles en un político semiclandestino. "El abuso se consagra como la gran estrategia electoral del chavismo", resumió el escritor Leonardo Padrón. El tirón personal de Capriles quedó mitigado anteayer bajo la trituradora del aparato chavista: el gobernador de Miranda obtuvo en abril mejores resultados que cualquiera de sus candidatos del 8 de diciembre.
El efecto plebiscitario buscado por la oposición quedó así diluido gracias "al impacto determinante de las medidas recientes de Maduro sobre la elección", sostuvo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis. La bautizada como "ofensiva cívico-militar contra la guerra económica de la burguesía parasitaria", que bajó los precios a la fuerza y llenó Venezuela de colas kilométricas en busca de televisores, lavadoras, zapatos y juguetes.
"Haciendo un análisis de las encuestas de los tres últimos meses, no tengo duda alguna de que el efecto Daka [la tienda de electrodomésticos que fue saqueada en el primer día de la ofensiva de Maduro] le evitó al oficialismo un escenario devastador para su causa", desveló Félix Seijas, politólogo y encuestador.
No obstante, Maduro perdió varios duelos personales, como el que forzó en los municipios de Caracas: en Sucre, con el emblemático barrio de Petare (una de las mayores favelas de América latina), y Baruta.
En esta distribución electoral, la pérdida de las grandes ciudades ha causado alarma en las filas más ortodoxas, sobre todo por el poder político recuperado por la oposición. "Los resultados [del chavismo] son, ni más ni menos, una aplastante derrota. Por todo el cañón. Aplastante porque esos triunfos tienen una alta significación en el devenir no muy lejano", avisa el columnista Rafael Rodríguez en la web radical Aporrea.
LAS CELEBRIDADES VENEZOLANAS, CON POCO SUCESO
En unas elecciones que ratificaron la polarización de Venezuela, beisbolistas, modelos y conductores de televisión aspiraban a cambiar el mundo del deporte y la farándula por un cargo de alcalde en los comicios municipales de anteayer. El chavismo y, en menor medida, la oposición habían apostado por varias figuras como candidatos para intentar conquistar algunos municipios emblemáticos. Sin embargo, salvo en un caso, la suerte les fue esquiva.
Uno de los aspirantes era el ex beisbolista y actual cantante de reggaeton Antonio "Potro" Álvarez, elegido por el presidente Nicolás Maduro como la carta del chavismo para la alcaldía del municipio caraqueño de Sucre. Pero falló.
Igual suerte corrieron los presentadores televisivos Winston Vallenilla, en el municipio caraqueño de Baruta -un bastión opositor-, y Miguel Ángel Pérez Pirela, derrotado en Maracaibo. Por el lado de la opositora MUD, la modelo y actriz Fabiola Colmenares perdió en el municipio de Vargas.
La excepción a estas derrotas fue la del ex beisbolista Magglio Ordóñez, que ganó la alcaldía de Puerto La Cruz..


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