El presidente habló ante la prensa internacional. Dijo que acepta reunirse con la oposición y se quejó de que los medios lo demonizan.
El presidente bolivariano también dijo que Obama debería elegir entre ser recordado como Richard Nixon, protagonista en el derrocamiento de Salvador Allende en Chile, o como Jimmy Carter, con política de defensa de los Derechos Humanos en la región.
Maduro se refirió, además, a los pedidos de políticos que literalmente piden una invasión al país. "Pensar en una intervención militar de Estados Unidos es una locura para nosotros, pero no para los que tienen ambiciones de control de Venezuela y están buscando desestabilizar con un proceso continuo de ataques para separar a la sociedad, debilitar el gobierno y multiplicar una confrontación, pueblo contra pueblo, dividir a los hermanos. Aunque parezca una locura, esos planes están elaborados y decididos", afirmó el mandatario bolivariano.
También repitió que está dispuesto a dialogar con la oposición, a la que convocó en reiteradas ocasiones a sentarse en la mesa de conversaciones, y denunció una "brutal campaña mediática contra su figura". "Para demonizar a Nicolás Maduro como en su época demonizaron a Hugo Chávez, Maduro el dictador, el asesino. Es la misma campaña para aislar a la revolución bolivariana y dividir a América Latina. Lo que logran los medios es que alguien se vuelva loco, llenarlo de odio y desesperación", dijo.
En la misma jornada, la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, hizo un balance de las víctimas y daños de los nueve días de violencia vividos tras los llamados de la ultraderechista Mesa de Unidad Democrática (MUD) y denunció que hay supuestas víctimas que se están prestando "a un juego perverso que sólo apunta a exacerbar los ánimos". Ortega dijo que "tras estos días de violencia" hay ocho personas muertas, mientras que otras 137 resultaron heridas de distinta consideración.



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