El desbande opositor deja hoy en la línea de largada a dos candidatos firmes a suceder a Cristina Fernández. Se trata de Mauricio Macri y de Ricardo Alfonsín, a quienes distintas encuestas posicionan como 2º y 3º en la carrera presidencial. Tanto el tandilense como el de Chascomús, buscan posicionarse con la erosión del otro y convierten al acuerdo opositor en una utopía
Sólo dos candidatos aparecen hoy dispuestos a dar pelea hasta el final: Ricardo Alfonsín, que supo sortear la amenaza de dos fuertes contendientes en la interna radical y hoy se posiciona como fuerte opción; y Mauricio Macri, que, apoyado en el poder omnímodo que ejerce sobre el PRO, no tuvo demasiadas dificultades, más allá de las propias limitaciones de su armado y las trabas a la hora de conseguir alianzas.
Macri y Alfonsín disputarán, con Pino Solanas, Elisa Carrió y el candidato que emerja del Peronismo Federal, aproximadamente el 60-65% del electorado. Una repartija ecuánime los colocaría con 25 a 28 puntos, peleando cabeza a cabeza la posibilidad de ingresar a un balotaje.
Lo único que ambos candidatos tienen claro hoy es que la posibilidad de construir una alianza que los incluya es una utopía. Declaraciones en los principales diarios argentinos, así lo demuestran.
Alfonsín, por caso, mostró sus distancias con Macri en las páginas de Perfil. Hablando de las posibilidades aliancistas, señaló que “el caso de Macri, o del PRO, es más difícil porque es más homogéneo, es bien liberal o neoliberal, tiene una visión pro mercado y encarna lo que ocurrió en la década del noventa que, desde mi punto de vista, tiene una valoración negativa de la mayoría de la sociedad”.
Es posible que el concepto esbozado por Alfonsín quede opacado por la frase y por la ubicación temporal. “Los noventa” son, desde la eclosión del kirchnerismo, el hecho maldito del país. Difícil despegarse de tamaña acusación.
El radical insistió en las facilidades de concebir otros armados, siempre excluyendo al PRO. “El peronismo disidente tiene una visión diferente. Y si a partir de esa visión diferente y de los diálogos que se abran, que no ha habido ninguno, entre algún dirigente del Peronismo Federal, el radicalismo, el GEN y el socialismo tenemos coincidencias programáticas, tal vez tenemos posibilidad de hacer arreglos distritales”, anunció, y abrió la puerta a dirigentes como Francisco De Narváez o Felipe Solá.
Pero, ¿por qué De Narváez sí y Macri no? Alfonsín se encargó de explicarlo: “Primero que no es lo mismo una provincia, un distrito, que hacer una alianza a nivel nacional. Si hay en un distrito, no solamente en la provincia de Buenos Aires, coincidencias respecto de lo que hay que hacer en esa provincia, y además quiere acompañarnos a nivel nacional, ¿le vamos a decir que no? Si no sacrifican nuestra identidad ni nos modifican los programas ni nos imponen condiciones que nosotros no estamos dispuestos a aceptar”.
Desde la otra vereda, Mauricio Macri no fue tan sutil como Alfonsín para analizar a su posible rival. Consultado por su convocatoria de la semana pasada, Macri señaló que “ha habido un número interesante de gente que se ha hecho eco. Les mandamos una carta para decirles quiénes y dónde nos podemos reunir para debatir estos puntos. Invito a todos a la reflexión”.
Sobre el caso puntual de Alfonsín, Macri advirtió: “Yo le estoy diciendo a Alfonsín que se equivoca, que él está haciendo más kirchnerismo que Cristina Kirchner. No puede estar más kirchnerista que ellos. Ese tipo de cosas es lo que la gente que nosotros representamos rechaza. Es un error poner de límite al PRO. Yo no construyo mi identidad a partir de discriminar”.
Las declaraciones de uno y otro, muestran que, más que buscar proyectos aliancistas, comienzan a disputarse el electorado para entrar a un eventual balotaje.







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