El rechazo del Concejo Deliberante de General Acha a la posibilidad de que Frío Industrias Argentinas SA instale allí una fábrica de productos químicos encendió las luces de alerta en Macachín, localidad apuntada como primera alternativa desde el gobierno provincial.
La certeza de que Macachín es la primera opción para el proyecto de Fiasa se desprende del proyecto. Estudios de factibilidad de emplazamiento de la fábrica calificaron con 79,04 puntos a Santa Rosa, 74,72 a General Acha y 69,20 puntos a Macachín. Pero confirmó, sugestivamente: "A pesar de que la zona óptima resultaba Santa Rosa, elegimos la segunda opción que la subsecretaría de Ecología de La Pampa nos sugirió, ya que el Parque Industrial de Santa Rosa está a cien metros de un barrio de viviendas. Por mayor seguridad nos recomendó elegir General Acha".
Puertas abiertas.
En septiembre de 2009, Cabak reconoció su interés en el desembarco de Fiasa en Macachín. "Si está decidida a invertir, aquí tiene las puertas abiertas. Una oportunidad así, que brinda trabajo a sesenta personas, no es para despreciarla", dijo.
Cabak explicó entonces que Alfonso Salvador Silva, presidente de Fiasa, había trabajado como químico en la empresa salinera Compañía Introductora de Buenos Aires SA (CIBA), que hace un siglo explota la mina Salinas Grandes y produce Sal Dos Anclas. "Se entrevistaron con directivos de la fábrica de Macachín y de ahí surgió el contacto conmigo".
Más tarde fue el gerente de CIBA, ingeniero Eduardo Rajadel, quien opinó favorablemente. "Tuvimos una charla con (Salvador) Silva, un empresario que prestó servicios en ésta planta en la década del ‘60 que hoy preside Fiasa, ¿el tema? la posibilidad de ser proveedores de nuestra materia prima. Personalmente veo positivo que una empresa así se instale en Macachín, y si así ocurre seguramente desde CIBA SA, amén de la vinculación industrial, les daremos todo el apoyo tecnológico de planta a planta que necesite".
Voces en contra.
Pero las voces a favor encontraron otras en contra. El primer síntoma negativo a la posibilidad que alienta Cabak surgió desde el Concejo Deliberante que resolvió abrir el paraguas. Por unanimidad aprobaron un proyecto de resolución en el que le encargan a Cabak la tarea de peticionar ante el gobierno provincial que declaren al acuífero Valle Argentino "área protegida".
Otra voz comprometida fue la de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Macachín, desde donde aseguraron oportunamente que aunque "no hay una opinión formada porque no hay nada oficial", afirmaron que como proveedora de agua potable "priorizarán ese servicio por sobre cualquier otro interés".
Justamente el uso del agua será el punto de apoyo en el que, como en General Acha, se afirmará la resistencia de un grupo de ecologistas locales, que adelantaron que analizan "acciones concretas". Revelaron que en todo este tiempo han mantenido un permanente contacto con los vecinos autoconvocados en aquélla ciudad, y que tienen en carpeta "sólidos argumentos para su rechazo".

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