La determinación se tomó en particular por los incrementos de los insumos y de los salarios.
De esta manera, se cumplió lo que había anticipado el secretario del CIPPAC, Juan Bo, quien a principios de marzo adelantó que era probable aplicar un incremento en el valor de base del kilogramo de pan, sobre todo por los constantes incrementos de los precios de la materia prima.
"La decisión surgió luego del análisis, y de que se vieran los incrementos que se producen en la estructura de costos del pan, principalmente en lo relativo a salarios, dado que hubo subas en enero y en marzo de los haberes, y por los ajustes constantes de los precios de los insumos" para la elaboración del producto.
La decisión fue entonces elevar el precio "sugerido", que pasó de $7, establecido en el último aumento que se aplicó durante el mes de agosto del año pasado, a $7,50 y $8,50, un parámetro que tendrá algunas variantes de acuerdo con la calidad con la que lo confecciona cada panadería.
Por otro lado, en el CIPPAC continúa la preocupación por la proliferación de lugares en los que el kilogramo de pan francés se consigue mucho más barato que los precios estipulados como parámetro para la venta al público. Ocurre que en estas panaderías, que serían cerca de 50, por lo general se cuenta con empleados a los que no se le pagan salarios por convenio ni se les realizan los aportes correspondientes.
También existe el riesgo de la utilización de productos prohibidos.
45 Panaderías ilegales funcionarían en la Capital y, por lo tanto, tendrían posibilidad de ofrecer el precio del kilogramo de pan más barato que lo establecido por el CIPPAC.
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