Los unió el lanzamiento de la primera universidad creada por un sindicato, la UMET, del gremio de los encargados de edificios. Hubo elogios del ex presidente de Brasil a la gestión de los Kirchner y un inevitable comentario futbolero. Posteriormente, la primera mandataria ofreció una cena en honor al dirigente del PT en Casa de Gobierno.
La inauguración de la primera universidad creada por un sindicato en América Latina reunió anoche a la jefa de Estado y al ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, en un acto muy emotivo, cargado de elogios y guiños cómplices, y que se caracterizó por las coincidencias profundas en temas de estricta actualidad, como la relación entre los gobiernos post neoliberales y los medios hegemónicos. Fueron tantos los puntos de contacto que la propia Cristina Fernández descartó de plano las "casualidades" y atribuyó la sintonía –que iba más allá de lo personal, al dejar en evidencia similitudes en la última década de ambos países– a una meditada "causalidad".
El brasileño, que volvió a cautivar con su humor y su estilo simple y didáctico, utilizó términos muy duros para criticar el tratamiento que reciben los gobiernos de Brasil y la Argentina de ciertos medios de comunicación. "La prensa sigue hablando mal de mí y de Dilma (Rousseff). Es increíble, parece que estuviera exiliada adentro del propio país", cuestionó. Con otras palabras pero en el mismo sentido, la presidenta aludió a la línea editorial del Grupo Clarín y sus medios satélites. "Podrán tener 10 mil titulares y zócalos, pero nunca podrán borrar las vivencias que los argentinos han tenido en esta década. Eso es imborrable", subrayó.

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