De los 6.296 spots y carteles diseñados por el partido derechista Arena de El Salvador en las últimas elecciones, 2.852 estuvieron destinados a mostrar al candidato del opositor FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), Mauricio Funes, como un "títere" de Hugo Chávez. La campaña no tuvo ningún éxito. Funes se convirtió en el presidente electo que va a asumir el 1 de junio y su primera acción fue volar a Brasil y abrazarse con su amigo Lula da Silva.
Fue en Brasil donde el ex periodista Funes y su esposa dejaron en los dos últimos meses de campaña a su hijo Gabriel de 15 meses. "Fue una separación dramática pero no teníamos otra alternativa. Estabamos amenazados y queríamos preservar la vida de nuestro bebé", explicó Vanda.
El niño estuvo en casa de los abuelos en el barrio paulista de Tatuapé pero la seguridad del lugar fue reforzada por orden de Lula.
No fue la única mano que le dio el brasileño a Funes. Cuando lo llamó para felicitarlo por su triunfo electoral la semana pasada, el presidente Barack Obama le confesó que la victoria no lo tomó por sorpresa. Lula se lo había adelantado en su encuentro en Washington unos días antes. Y le pidió a Obama que le tienda una mano a Funes más allá de ser el candidato de una organización guerrillera como el FMLN que abandonó las armas en 1992.
La nueva Administración estadounidense pareciera que tampoco creyó en la propaganda de Arena en la que quería mostrar a Funes como enemigo de Washington.
Estos dos contactos pueden marcar claramente cuáles serán las prioridades de Funes. De EE.UU. provienen las remesas de los inmigrantes salvadoreñso que representan el 17% del PBI del país. Y en Brasilia está su mejor apoyo en la región.



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