Luján: el río llegó a su pico máximo y cedió, pero sigue el desastre

Luján: el río llegó a su pico máximo y cedió, pero sigue el desastre

Afectados de varios barrios comparten la incertidumbre por los daños en sus casas

Mira el cielo. Todo nublado. Negro. Frío. Trata de no pensar. Quiere y necesita que la sudestada sea tan sólo un pronóstico errado. "Te juro que rezo para que no llueva más", dice Karen Sotelo, mientras intenta sonreír. Habla rápido como si necesitase desahogarse.

Dentro de la Universidad Nacional de Luján funciona un centro de evacuados, donde permanecen 80 personas que todavía no pueden volver a sus hogares. Karen espera en una de las aulas de la facultad. Está con su hijo. Hace una semana tuvo que abandonar su casa en el barrio de Villa del Parque, y ya no pudo volver.

"Mi casa es de madera. Perdí todo. Colchones, ropa, todo. El agua nos llegó a un metro y tapó todo. Hace un año que vivo en Luján. Tengo un hijo chico y le agarró bronquiolitis ayer", expresa angustiada.

De su relato se desprende dolor, y también resignación. "Ni frazadas como la gente tenemos. Acá, aunque no lo creas, nos trajeron en un camión de basura. Nos quisieron trasladar de este centro de evacuados a otro, pero nos negamos. Por lo menos en la universidad tenemos agua caliente", cuenta. Karen no está sola.

Son más de cinco familias del mismo barrio las que fueron evacuadas. En cada rostro se repite la misma expresión. A veces el dolor es tanto que ya ni siquiera hay fuerza para enojarse.

La situación es crítica y la municipalidad declaró la emergencia hídrica en el distrito. El río Luján, que llegó a tocar anteayer un pico máximo de 5,45 metros, está empezando a descender. A pesar de eso, todavía hay 400 evacuados, cifra que podría llegar a 1500 si se le suman los autoevacuados en casas de familias y amigos. Aún persiste el miedo por nuevas lluvias.

Javier Sosa, responsable de Protección y Defensa de la Comunidad (Prodecom), sostiene que "son numerosos los barrios que permanecen anegados" y que "el agua continúa en las puertas de la Basílica". Además, recuerda que hay sectores de la ciudad que están intransitables y que los micros de media y larga distancia siguen saliendo, pero no desde la terminal, porque se encuentra bajo el agua.

Los barrios más afectados, además de Villa del Parque, son Padre Varela, Santa Marta, San Jorge, San Fermín y La Loma. A 18 kilómetros de Luján se encuentra el pueblo de Olivera, que tiene dos mil vecinos.

En esa localidad el panorama es desolador. Para llegar a algunas zonas se necesita un tractor. Aunque a veces eso ni siquiera alcanza. Acá la lluvia duele, y mucho.

Susana Winber vive en la calle Víctor Hugo. El agua en su casa llegó a superar el metro de altura. Se le mojaron hasta los documentos. "En la inundación de octubre perdí casi todo, y lo poco que me quedaba lo terminé perdiendo ahora. Desde hace una semana no puedo entrar a mi casa; el sábado intenté volver, pero el agua me llegaba hasta arriba de la cintura. Fui de corajuda. Mi hijo de 23 años no había querido abandonar la casa. Lo fui a buscar. Cuando quise salir de la casa, casi no podía por la corriente. Me dio miedo", revela.

Para Susana, como para casi todos en Luján, lo más triste es la resignación. "No sé si es normal ponerse mal cuando llueve. Uno se habitúa a todo. Logré convencer a mi hijo de que nos evacuáramos. No quería abandonar a los perros que tenemos. Tuvimos que usar un bote para salir", relata con pesar. El agua en Olivera arrasa con todo. Hay casas que aún permanecen completamente anegadas.

Santiago Terrizzaro se arremanga los pantalones una vez más. En su casa, el agua superó el metro diez. Como él, hay cientos de vecinos. Y todos saben que lo peor es el después, cuando puedan volver a entrar en sus casas. No saben a lo que se tendrán que enfrentar..

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