Un mes luego del cristinazo, qué piensan los jefes periodísticos de los medios de Mendoza

¿Qué cambió en el país y en provincia después del 14 de agosto? ¿Cambiaron su enfoque periodístico los medios después de la demostración de apoyo público hacia la presidenta? Un testeo entre los responsables de las redacciones locales más influyentes dejan ver la trastienda mediática de Mendoza.
El miércoles 14, se cumplirá un mes de las elecciones primarias. El tiempo que transcurrió es suficiente para hacer un balance sobre qué cambió después del cristinazo y cómo lo vieron los responsables de los medios mendocinos.

La consulta que desde este espacio se impulsó a estos referentes fue directa: ¿Qué cambió en el país y la provincia? Y eventualmente ¿cambió el enfoque periodístico de los medios que conducen luego del resultado electoral?

La idea de llegar a una conclusión rápida es una deformación profesional del periodismo pero es una necesidad para presagiar lo que puede ocurrir en un corto plazo y eso es parte de este esta actividad que aspira soberbiamente a escribir antes que nadie la Historia con pocos elementos. Un dicho detractor ejemplifica de este modo nuestra labor: "El periodismo es un océano de conocimiento pero de 15 centímetro de espesor". La sola mención de semejante adagio incita a cualquiera que se dedica a la búsqueda de la profundidad por más que la superficialidad nos gobierne.

El 50 por ciento de los votos que recolectó Cristina Fernández la dejaron en el umbral de un resultado histórico para una elección general. Eso presumen los mismos encuestadores que avizoraron unas elecciones primarias más parejas dándole temerariamente posibilidades a la oposición. A la luz de los resultados ese escenario planteado pareció una expresión de deseos que las encuestas tradujeron en erradas premoniciones.

Qué causó esta definición dentro de las redacciones de los diarios. Las conclusiones surgidas del escrutinio en los diarios porteños se reflejaron los días siguientes del escrutinio.

Los editores y columnistas de los diarios abordaron en simultáneo la influencia de los medios en la opinión pública. También en este tema consideraron que los diarios en los que trabajan no alcanzan a determinar el voto de los ciudadanos. Aunque cada uno fundamenta esta certeza con distintas explicaciones.

Desde ya, y como es casi habitual en el periodismo argentino, escasearon las referencias empíricas o las citas a estudios que pudieran sustentar esas afirmaciones. Tal vez quien mejor describió esta situación fue el especialista Silvio Waisbord en La Nación: "Sin datos y simples especulaciones, discutir si los medios influyen las decisiones electorales es un intercambio de hipotéticos, deseos y explicaciones post-facto". Así advierte el portal Diario sobre Diarios en su informe de la sección Zona Dura titulado El rol de los medios: críticos pero no opositores.

De todos modos buscando explicaciones hubo dos mediciones en estos días que dejaron en claro que los medios tienen poca influencia en la determinación de los votantes una de ellos lo publicó el sitio La Política On Line que, en base a un estudio de la consultora Ejes y el Grupo Identidad. El otro trabajo lo publicó El Cronista donde analizó una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo.

Al pie del Aconcagua se siente más frio, pero no tanto

En Mendoza se observaron distintas reacciones en base al resultado pero en cierto modo los 1.100 kilómetros con Buenos Aires también enfrían las miradas. Con esta salvedad, el resultado no sorprendió lo que sí conmocionó el nivel de adhesión a la presidenta y la mala perfomance de la oposición que no supo aplicar la lógica de una interna abierta y simultánea para definir un solo candidato que saliera fortalecido para enfrentar a la invunerable Cristina. Por esa falta de estrategia de la oposición y la abrumadora preferencia que obtuvo la Señora entonces fue la combinación que hizo que se acentuara la diferencia. La síntesis que se repitió en las redacciones de los medios mendocinos fue: "Lo impresionante es el 50 por ciento de los votos pero más impresionante es el 38 por ciento de diferencia".

En Los Andes se vislumbró un ánimo de incertidumbre, según describieron observadores dentro del mismo diario. Conocido es el alineamiento del diario centenario de Mendoza como parte del Grupo Clarín. En tanto en el ambiente periodístico del resto de los centros informativos, incluido MDZ, que integran los otros grupos mediáticos el resultado no generó demasiada inquietud aunque sí llamó la atención el nivel de pobreza opositora, en especial la disputa que se planteó entre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde aunque la ascendente figura de Hermes Binner.

A la par fue común a todos los ámbitos periodísticos lo que se leyó de inmediato: las chances del PJ local aumentaban trigonométricamente con Cristina. Sin ella, Paco Pérez sería un mortal más, pero el candidato oficialista apareció como el directo beneficiado mendocino del fenómeno nacional.

Aquí las opiniones de los referentes periodísticos de Mendoza

Raúl Pedone, secretario general de redacción de Los Andes

El enfoque periodístico de Los Andes, como debería suceder con todos los medios, no tiene por qué cambiar cualquiera haya sido el resultado de una elección. Perfectamente, los ciudadanos pueden congeniar con un gobierno y exigirle, al mismo tiempo, a sus periodistas que le cuenten en qué se gastan o malgastan los dineros públicos, la revelación y seguimiento de los casos de corrupción o las crecientes prebendas a los amigos del poder. Así, no hay contradicción entre el escrutinio del 14 de agosto y la preferencia del público por los diarios más confiables y leídos del país, que –paradójicamente- son los que el oficialismo no logra domesticar. Los medios líderes como Los Andes son actores de la escena política, sin dudas. Pero no son partidos ni facciones. No deberían ser oficialistas ni opositores, sino críticos ¿Cómo responder al enorme y grotesco aparato de difusión oficialista,que crucifica los "relatos" disonantes? Redoblando la apuesta con periodismo y más periodismo. Honesto y profesional.

Marcelo Torrez, director periodístico de El Sol

El 14 de agosto el país ratificó la hegemonía del modelo iniciado en el 2003 y el liderazgo de Cristina y, a nuestro entender, hizo su aparición en la escena política lo que sobre el fin de ese día, con el resultado electoral puesto, dimos en llamar "Cristinismo".

Ese ha sido el punto de partida para el post kirchnerismo, del que tanto se hablaba y se especulaba cuando todavía vivía el ex presidente y mucho más luego de aquella derrota del oficialismo en el 2009, como producto o consecuencia de la batalla del campo, diría yo. Claro que luego todo se revirtió, desde ya.

En la provincia lo que sucedió, o al menos lo más visible, fue el cambio de estrategia del radicalismo como una acto reflejo por sobrevivir. Lo vemos a diario. Sobre el enfoque periodístico del diario en absoluto. No ha cambiado nada.

Ariel Robert, gerente general de radio del Grupo Uno

Según mi perspectiva, hubo tres acontecimientos que desafiaron de manera descalificatoria a los gurúes y futurólogos de la política argentina, al menos en los últimos años.

Son muchos más, claro, pero acaso estos tres sirvan como íconos. El valor del dólar, que iba a ascender a $14.- en un término inferior a un año calendario. Esto dicho por expertos de la talla de José Luis Spert, por ejemplo. Segundo: La apatía de la población en los actos celebratorios del bicentenario y ver luego que millones de personas disfrutaban, cantaban, eran además de espectadores, partícipes de una fiesta enorme en lo artístico, en la puesta y en la emotividad. Y el tercero sí responde a la requisitoria que gentilmente me hiciera el periodista Jorge Fernández Rojas: lo que ocurrió el 14 de agosto, en todo el país. ¿Qué cambió?. Quizás no haya existido un cambio pronunciado, sucede que como los diagnósticos y pronósticos eran tan distintos a lo que ocurrió, podría parecer que hubo un cambio muy significativo. Además del resultado de estas "p.a.s.o", que a algunos sorprendió más que a otros, lo que entiendo fue sustancialmente inobservado por futurólogos, astrólogos, meteorólogos y encuestadores fue la movilidad social que promovió en todo el territorio nacional. De aquél rechazo en 2001 para que se vayan todos, pasando por la apatía en legislativas anteriores, pocos o tal vez nadie pudo presagiar que la gente, o sea, nosotros, las personas que habitamos Argentina, sí tenemos intención de avalar un proyecto o rechazarlo. Y sí, aunque de manera incipiente, o acaso tímida, estamos dispuestos a participar de la cosa política. Y me permito pensar que no existieron pronunciamientos en las urnas ni por temor (a las cuotas, por ejemplo) ni tan superficiales y pasatistas como a algunos sostienen. Insisto, lo esperanzador es que la política, sin euforias ni depresiones extremas, vuelve a nutrir de sentido conversaciones mundanas.

En cuanto a los medios en los cuáles me desempeño, admito que no ha habido cambios significativos y no encuentro argumento para que eso cambie. Mantenemos la coherencia propia de cualquier empresa periodística adonde conviven diversos intereses, incluidos, obviamente, los individuales de quienes transmiten, difunden y divulgan los acontecimientos (periodistas, productores, fotógrafos, camarógrafos, cronistas, editores ,conductores, locutores). Una relación moderada en lo institucional y empresarial que no se ha modificado.

La diferencia ostensible en el negocio (de la comunicación) es la aplicación de la nueva Ley electoral, que exige a los medios electrónicos ceder generosos espacios a todos los partidos políticos habilitados a postular candidatos a los distintos cargos nacionales. Asimismo y más allá de la expectativa comercial frustrada, entiendo que el espíritu de ecuanimidad para fuerzas de aparatos tan disímiles será un beneficio institucional para la democracia.

Si bien solemos ser los facilitadores (y a veces incentivadores) de las escaramuzas entre los aspirantes a gobernarnos, también tenemos un rol central, el de acercar las ideas de esos postulantes a los posibles votantes. Y dar a conocer lo que que los gobiernos hacen, lo que no hacen y -desde la sempiterna subjetividad humana- criticar los cómo. Eso no varía en una elección, lo acentúa.

En virtud de la consulta, sostengo enfáticamente que nos parecemos mucho a lo que sucede, nos parecemos bastante a lo que la sociedad es y, afortunadamente, seguimos siendo espejo de muchas de esas personas. La relación con el gobierno nacional, así como con el provincial, pero también con los poderes que lo componen en su variedad de matices, con opositores, y hasta con medios de la competencia, no varían tras un acto eleccionario, seguramente sí sirven para ratificar algunas convicciones y para alterar aristas de algunos paradigmas. Los cambios no son tan rotundos como los podemos ver cuando ya son historia, pero sí advierto que hay cambios y lo mejor, la mayoría de esas modificaciones, intuyo, son positivos, a pesar de meteorólogos, astrólogos y encuestadores.

Gabriel Conte, director periodístico de MDZ

Después de la encuesta en que se convirtió la instancia de las PASO, se produjo no una, sino varias sensaciones, encontradas o complementarias, en torno a Cristina y su poder político y también sobre la oposición. Primero, se redujo a la nada un espíritu que daba cuenta de la posibilidad de que, aun comprendiendo la situación de bonomía reinante a nivel general en el país, la ciudadanía optaría por un "salto cualitativo" exigiendo más democracia, más humildad, más diálogo político, más pluralismo y, por lo tanto, un voto más repartido entre las fuerzas. Eso se promovió, como todo, desde usinas interesadas. Esa sensación transmitida se vino abajo a la luz de los resultados que le dieron un amplísimo respaldo a la gestión del gobierno nacional. Luego, se comprendió la catástrofe en la que se encuentran sumidos los partidos de la oposición que, en su desesperación por existir, temrinan por ignorar el mensaje que les da la sociedad. Así dadas las cosas con el resultado, se entiende que lo que la política no da, habrá que buscarlo en los medios, para no caer en el propio agujero negro generado desde la política incapaz de generar alternativas. ¿Hacer política desde los medios? No. Simplemente "recalcular", cual GPS, las distancias entre lo que se piensa, analiza y publica y la "realidad real", para no ser instrumento ingenuo de soñadores fracasados. Aquel pluralismo que se reclamó, aquella búsqueda de la participación, hay que encontrarlos en los medios que, lejos de sumirse de rodillas ante los triunfadores, o de pintarse la cara definitivamente para salir en su contra dentro de cuatro años, tendremos que comprender que muchas veces desde adentro vemos la realidad con los mismos condicionantes con que lo han hecho muchos políticos a los que criticamos. Muchos se dieron cuenta que Cristina es mas que la esposa de Kirchner: la presidenta que la mitad de los argentinos quieren tener. Recien consiguio ese reconocimiento al final de su mandato.

Conclusión de madrugada

La decantación de posiciones de los responsables periodísticos aquí citados pueden dejar en el fondo del vaso un sedimento importante para conservar. Lo primero es que estas primeras "Paso" se transformaron en una gran encuesta infalible, envidia de cualquier experto. La arrasadora Cristina se tomó estas primarias como si fuera un testeo de su nivel de convocatoria. El filtro mediático no llegó a distorsionar su imagen pública. Esa es toda una señal para las empresas mediáticas que se sostienen de lectores, oyentes y televidentes y para quienes existen, por lo cual estoy convencido que antes esto hay que acentuar la rigurosidad periodística para no quedar como profetas gritando en el desierto frente a los poderesos que se blindan con los votos.

Hace poco un forista de MDZ me hizo llegar un comentario que viene al caso. En esa ocasión me interpeló con buen ánimo, creo. Me dijo por qué debía examinar con detalle el triunfo de Víctor Fayad en las elecciones de Capital donde obtuvo el 57 por ciento de los votos, si el resultado hablaba por sí mismo de semajante triunfo. La respuesta inmediata que me surgió es la aceptación llana a esa sugencia del forista de MDZ. Pero luego reviví a la recomendación profunda e histórica (para mi) del aquel maestro periodístico que fue César Robles y que, a propósito de indagar en el porqué de las "cosa pública" -que conocía como pocos-, me recordó: "No te olvidés que el periodismo no debe ser otro poder, sino un contrapoder". Está claro, allá vamos.

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