Ana María Conde, titular de la Corte local, sostiene que los porteños no saben del todo los beneficios de tener una autonomía plena. Critica el rol de algunos jueces y opina de la Presidenta.
Cómo marcha a su criterio el proceso de autonomía de la Ciudad de Buenos Aires?
Lo veo muy lento. No creo que haya habido verdadero interés desde el momento en el que nació la autonomía. En este último tiempo hubo proyectos que hablaban del traspaso de toda la Justicia ordinaria, se presentaron y ahí están. Es cierto que en este momento en el Parlamento nacional existen temas mucho más importantes, pero lo único que se ha firmado y se ha puesto en ejecución son dos compendios de transferencias penales ¿Pero por qué? Porque nosotros tenemos una Justicia Penal. Hay media sanción de una ley de la cual es autor el senador Daniel Filmus, ahora deberá tratarla Diputados. Nosotros vivimos luchando por la autonomía.
¿Cómo opera el hecho de que la Ciudad tenga una autonomía muy joven y que a su vez sea la Capital Federal? Eso produce una mezcla en la ciudadanía y los dirigentes.
Hace una mezcla y la producen los mismos abogados. Hay abogados que no saben lo que es la Justicia de la Ciudad, no tienen idea. Yo he conversado con abogados que me dicen: "Vos trabajás en el Gobierno de la Ciudad". Entonces yo les aclaro: yo trabajo en uno de los tres poderes del gobierno de la Ciudad, que está conformado por un Poder Ejecutivo, que lo elige el pueblo -antes lo elegía el presidente-, una Legislatura que es la que legisla para la Ciudad -antes legislaba el Concejo Deliberante por delegación del Congreso de la Nación-, y un Poder Judicial que tiene que tener facultades plenas, porque no puede ser que un divorcio lo resuelva un juez nacional, cuando ese tema interesa al vecino de la Ciudad.
Por ejemplo, ¿una tenencia de los hijos también la resuelve un juez nacional?
Todo lo resuelve un juez nacional, un accidente de tránsito, una sucesión, un contrato de compra venta de un inmueble, la ejecución de un pagaré.
¿Usted cree que la dirigencia política porteña tiene información y formación adecuadas para darse cuenta de estas cosas cotidianas?
Yo creo que la dirigencia sí. Los legisladores de la Ciudad y los diputados y senadores que están en el parlamento nacional por la Capital tienen conciencia de lo que es la autonomía, y tienen que tenerla, fue una de las propuestas de campaña. Yo que vengo de la rama civil del derecho siempre aplico el principio general del derecho de que la buena fe se presume.
Es tan de sentido común lo que usted menciona que parece que de tan obvio, nadie lo sabe.
Yo creo que la dirigencia no ha hecho campañas de concientización para que la ciudadanía sepa cuáles son sus derechos. La autonomía también trae beneficios a la comunidad. Por ejemplo, en materia de justicia de familia no puede ser que los jueces resuelvan los temas jurisdiccionales y que los servicios con los que deben contar estén en manos del gobierno local. Yo lucho por el traslado de la justicia de familia, y hoy en día los jueces de familia están más predispuestos a pasarse a la órbita local. Pero por supuesto la Ciudad tiene que ofrecerles pasarse con una infraestructura mejor, un servicio informático mejor, con un cuerpo interdisciplinario que les permita cumplir sus funciones eficazmente, para poder darle una solución rápida y eficiente.
Algunos magistrados dicen "no queremos bajar de lo nacional a lo local", como si fuese un descenso de categoría.
A mí me parece espantoso que se piense que hay un descenso de categoría porque se pase a ser juez de la Ciudad. Se piensan que ser juez nacional da un estatus y eso no es cierto. Los jueces de primera instancia, de segunda instancia y del Tribunal Superior somos todos iguales. Lo que pasa es que cada uno tiene determinada competencia.
¿Cuándo decidió que iba a estudiar abogacía?
Cuando estaba en la escuela secundaria, en ese momento tuve pleno convencimiento de que era lo que me gustaba. Yo empecé la carrera judicial cuando tenía 18 años, así que entré siendo empleada, estaba estudiando, y aprendí los palotes estudiando, ésa es la realidad.
¿Dónde estudió?
En la Facultad de Derecho de la UBA. Hice toda mi escuela primaria en Lanús y la escuela secundaria en el Liceo Nº 3 de Barracas. Siempre estudié en el Estado.
¿Qué cree que el derecho les da a los ciudadanos?
El derecho protege, es importante sujetarse a la norma, a la ley y a la Constitución. En este momento por ejemplo vivimos en una anomia tremenda, yo creo que en eso hay que poner un límite y que los jueces tenemos un rol muy importante.
¿En qué lo ve?
Yo lo veo en todo, se toman medidas que exceden lo legal y no hay nadie que las repruebe. Yo no veo a los fiscales tomando las medidas que deben tomar.
¿Por ejemplo?
No me quiero expedir expresamente en temas concretos, porque algunos de los temas pueden llegar a este tribunal. Pero la Constitución establece derechos muy importantes, establece el derecho a peticionar pero a peticionar dentro de la Constitución y de la ley.
¿Se refiere al conflicto de los chicos de los secundarios?
Me estoy refiriendo en general. Creo que los chicos tienen derecho a peticionar dentro de la Constitución y la ley, y hay otros chicos que tienen derecho a aprender y docentes que tienen derecho a enseñar también. Yo creo que todos esos derechos hay que conciliarlos.
¿Existe una desidia por los derechos desde la clase dirigente que se proyecta?
Esto que estoy diciendo del respeto a la Constitución y la Ley por parte de los que están peticionando es algo que se aplica en primer lugar a los jueces. Los jueces tenemos que sujetarnos a la Constitución y a la ley. No podemos ejercer facultades de otros poderes. Ésta es una regla clarísima, que hace a la división de poderes, y que nosotros no podemos violar.
Estamos en un período pre-electoral, el año próximo tenemos elecciones nacionales, legislativas, a jefe de gobierno, comunales. ¿Cómo se aplica en la Ciudad la ley nacional electoral, la nueva ley de partidos políticos?
Esa ley no es aplicable acá en la Ciudad. No tenemos primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Acá se aplica el Código Electoral Nacional tal cual estaba cristalizado en la fecha en la que se decretó la autonomía.
¿De manera que no hay primarias abiertas, simultáneas y obligatorias?
No.
¿Para el 5 de junio están llamadas las elecciones?
El 5 de junio y el Poder Ejecutivo tiene que convocar a elecciones antes del 6 de marzo.
¿Ustedes tienen competencia electoral?
Nosotros por ahora tenemos competencia electoral, sé que la Legislatura está trabajando en una ley electoral.
¿Cómo es el rol de la mujer en estos ámbitos y cómo ha ido cambiando?
Creo que ha ido cambiando notablemente. Cuando yo llegué a la Justicia, cuando era empleada, recuerdo que en el ala en donde estábamos nosotros éramos dos mujeres solamente. A mí me recibieron con una cara tremenda, hasta que vieron que era una mujer trabajadora. Había muchos prejuicios en ese momento con el rol de la mujer, esto fue variando y la ley de cupos contribuyó mucho. Cuando me nombraron camarista en el año 84 yo era la primera mujer que juraba.
¿Cuánto hace que forma parte del Tribunal Superior?
Desde sus orígenes. El 11 de diciembre hace 12 años.
¿Cree que es la culminación de su carrera judicial?
Sí, me gusta este lugar. El día que me vaya de acá no se si voy a dedicarme al derecho.
¿Cómo ve el hecho de tener una presidenta mujer?
Me parece positivo. Las mujeres y los hombres nos encontramos capacitados por igual para ser presidentes de la Nación. Creo además que hay que respetar la investidura presidencial y a todos los gobernadores, que han sido elegidos por el voto popular.
¿Qué significa para el derecho la modificación del Código Civil con la inclusión del matrimonio de personas del mismo sexo?
Yo creo que había que admitirlo. Ésa era una cuestión que la tenía que resolver el legislador, no los jueces. De cualquier manera, yo estoy con el matrimonio igualitario. Creo que hubo que hacer una legislación que estuviera más pensada, mirando las concordancias del Código Civil.
¿Cómo se lleva con esta época en la que la mujer está preocupada por no envejecer y la imagen parece serlo todo?
A mí no me gusta ser vieja, que quiere que le diga (ríe). Cuando hablan de la antigüedad en el cargo, yo regalaría diez años, aunque cobrara menos.

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