Los medios de prensa aseguran que en la búsqueda de aliados Humala se mueve mejor, con más decisión y mayor apertura que Fujimori, pero ambos son “impresentables” para cualquier seguidor de los candidatos perdedores
El nacionalista Ollanta Humala y la derechista Keiko Fujimori, los dos elegidos por los peruanos para participar del ballottage del 5 de junio, continuaron ayer, “sin urgencias ni desesperación” –una frase repetida con increíble coincidencia por voceros de ambos–, las consultas, las insinuaciones y hasta las ofertas para ganar a los votantes de los demás candidatos, una tarea nada sencilla porque ambos son igualmente “impresentables” para quienes en la primera ronda apoyaron al ultraliberal Pedro Pablo Kuczysnki, al ex presidente Alejando Toledo o al centroderechista ex alcalde de Lima, Luis Castañeda. Los medios de prensa aseguran que en la búsqueda de aliados Humala se mueve mejor, con más decisión y mayor apertura que Fujimori.
Humala, que se reunió el martes con Castañeda –durante la campaña el candidato más hostil a él–, prepara ahora encuentros con otros líderes en el marco de una búsqueda de consensos que, según sus portavoces, implica dejar de lado las propuestas radicales que lo caracterizaron en algún momento. Por lo pronto, el ex militar se anotó un punto inesperado y de singular importancia cuando uno de sus más duros críticos, el escritor neoliberal Mario Vargas Llosa, no descartó la posibilidad de apoyarlo.
En una entrevista con la televisión chilena, Vargas, que definió a la segunda ronda como una opción “entre el sida y el cáncer terminal”, opinó que Humala “puede evolucionar” y, en cambio, rechazó tajantemente a Fujimori, porque “votar por ella sería reivindicar a una de las dictaduras más atroces que hemos tenido”. Para una mayoría de los analistas, la posición del Premio Nobel de Literatura puede ayudar a resolver las dudas de algunos sectores liberales o independientes que entraron en pánico ante el escenario de una segunda vuelta con dos candidatos a los que les niegan credenciales democráticas.
Los emisarios que Humala literalmente desparramó por todas las tiendas políticas, han estado muy activos en tender puentes, incluso con declarados enemigos ideológicos ante los que admitieron que la correlación de fuerzas surgida de la primera vuelta obliga a deponer muchas propuestas, entre ellas, probablemente, la de impulsar una reforma de la Constitución.
Fujimori ha tratado de moverse en la misma vía, pero apelando más a los votantes que a sus líderes. Según el diario Perú 21, su jefe de campaña, Jaime Yoshiyama –ex titular del Consejo de Ministros de su padre, presidente entre los años 1990 y 2000– se opone tajantemente a realizar cualquier tipo de alianzas, “pues estas implicarían concesiones”. El resto de los asesores de la mujer coinciden con Yoshiyama, en quien Fujimori confía ciegamente.
Entretanto, algunos medios periodísticos aseguraron ayer que Kuczynski (tercero en la primera vuelta del domingo pasado), convocó a Toledo (cuarto) a una reunión en la que le propondrá evaluar conjuntamente el camino a seguir con miras al ballottage. Kuczysnki ya anticipó que no votará por Humala, pero se cuidó de no afirmar que fuera a hacerlo por Fujimori. Varios dirigentes de su alianza, sin embargo, tomaron distancia del líder y son partidarios de tomar una decisión clara. Toledo no ha sido explícito, pero sus primeras expresiones, así como las posiciones de varios de sus portavoces, apuntan a que, aunque con cautela, se siente más cerca de Humala. <


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