Macri disertó en una mesa sobre las huellas de la dictadura
Se sabe que la diplomacia francesa es una de las más calificadas del mundo. Tiene cientos de años de experiencia. Desde el surgimiento de los estados nacionales pos Edad Media hasta la caída del Viejo Régimen con la Revolución Francesa. Y de ahí en más.
¿Cómo pudo el alcalde de París, Bertrand Delanoë, equivocarse tanto al invitar a disertar a su par porteño, Mauricio Macri, a una mesa de intelectuales para hablar de "las huellas de la dictadura" en la Argentina, cuando Macri es producto y consecuencia de ella?
Al parecer tuvo éxito el lobby tramado por el ministro de Cultura y Turismo, Hernán Lombardi, quien logró que la ciudad de Buenos Aires fuera sede de un proyecto de intercambio cultural franco-argentino bautizado Tándem.
El disparate de sentar a Macri para hablar de derechos humanos tuvo lugar el sábado 19, en la Ciudad Luz, a raíz de la presentación local del Salón del Libro 2011. Allí fue a parar el jefe de Gobierno con su esposa, Juliana Awada, sin que mediara de parte de los franceses contradicción alguna. Desde Buenos Aires, sin embargo, la oposición hizo llegar los antecedentes del alcalde porteño a personalidades reconocidas por su militancia humanitaria. Pero Macri desembarcó en París sin que nadie le preguntara:
Qué quiso decir cuando lo asaltó aquel arresto de xenofobia (contra paraguayos y bolivianos) durante los episodios de la toma del Parque Indoamericano.
Por qué nombró como ministro de Educación al efímero Abel Posse, un defensor confeso de genocidas de la dictadura.
Por qué armó la Policía Metropolitana con vestigios de fuerzas vinculadas concretamente con la represión ilegal en la Argentina.
Por qué la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP) les propina golpizas a indigentes de la Ciudad y por qué no se presentó a declarar en la causa iniciada contra el gobierno comunal por esos episodios que son, convengamos, violatorios de los derechos humanos.
Por qué su gobierno ordenó hacer inteligencia sobre los estudiantes, el año pasado, cuando protestaban por las condiciones edilicias inaceptables de las escuelas.
Y por qué está acusado de ordenar escuchas ilegales a un espía contratado por su gobierno para vigilar los movimientos de la oposición y de su cuñado.
Está claro que la diplomacia francesa esta vez falló.



Comentá la nota