Desde la Dirección de Gestión Ambiental del Municipio de Pico esperan por el Censo 2022 para calcular cuánta basura genera cada piquense, pero según el estudio de generación y composición de residuos que analizó la situación del 2021, los números ya son “alarmantes”. Se generan casi 98 toneladas diarias de residuos, por encima de la media nacional, el mayor volumen y kilos es del denominado residuo verde. Aunque el análisis determinó también algunas cuestiones positivas, como el uso intensivo del Centro de Transferencias por parte de los vecinos.
La Municipalidad de Pico aguarda por la llegada de personal del CEAMSE, organismo con el que se firmó un convenio para el acondicionamiento y reordenamiento del basurero a cielo abierto. También espera que avance el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) a nivel provincial, que aportaría soluciones. Y mientras tanto, prepara el terreno con la incorporación maquinarias y la generación de normativas que den un marco al tratamiento de los residuos.
En diálogo con 2b, la directora de Gestión Ambiental, Melina Medus, explicó que a fines de diciembre se aprobó una ordenanza sobre gestión de residuos, que la funcionaria consideró “fundamental porque si no estos programas no se sostienen en el tiempo”. Y explicó que “la mayoría de los municipios tiene un marco normativo para la recolección de residuos, donde todos se enfocan porque es la parte más le cuesta al municipio en términos de presupuesto, y lo que nosotros buscamos con esto es que haya un plan integral que contemple todas las etapas”.
Recientemente terminaron con un nuevo estudio de generación y composición de residuos en la ciudad, que Medus adelantó “dio números realmente alarmantes”. Y graficó “de las 98 toneladas de residuos diarios, 26,7 toneladas son de la recolección domiciliaria, la Estación de Transferencia genera 32,5 toneladas y la recolección especial está en casi 39 toneladas diarias. Es una locura”, remarcó.
El estudio, entre los muchos datos que define, traza un mapeo por barrio, miden los kilómetros que recorren los camiones, la emisión de gases a la atmosfera, cuánto cuesta el servicio de recolección.
Transferencia
En la primera lectura, Medus adelantó que “el residuo que sale de los domicilios sigue siendo bajo con respecto a lo que se genera en el Centro de Transferencia, que para nosotros es muy importante y eso indica que la gente voluntariamente va todos los días a llevar sus residuos”. De hecho, a partir de los datos obtenidos en estudios similares anteriores, se estableció como prioridad la construcción del nuevo Centro de Transferencia en Zona Sur, próximo a inaugurarse.
El mayor problema está en la recolección de residuos especiales, que se hace por zonas y para ellos los vecinos conocen previamente el momento para sacar desperdicios verdes o del patio. Medus explicó que uno de los inconvenientes es que “se sacan otros residuos, lo comprobamos con un registro fotográfico en todas las zonas”. Junto con ramas y césped, en la calle se ven muebles, electrodomésticos, chapas, o cualquier otro objeto, una situación que se repite más en los barrios populosos, según indicó la funcionaria.
Y agregó por otra parte que “el problema está en la logística de la recolección porque, al ser tan voluminoso, nos hace transportar un montón de camiones que van con más aire que carga y, además, nos ocupa mucho espacio en el basurero”.
Ropa
Medus asegura que, más allá del esfuerzo en recolectar y reciclar, “la única salida es minimizar el residuo que llega al basurero. Lo único que le queda el mundo es reducir la cantidad de residuos que generamos, eso quiere decir consumir de forma mucho más responsable y plantearnos a la hora de comprar algo si realmente lo necesitamos”.
Y puso por ejemplo que “nosotros cuantificamos que generamos, nada más que en la Estación de Transferencia, como mínimo 1.200 kilos mensuales de ropa. Pusimos un sector para residuos textiles, pensando que iban a venir trapos o cosas así, pero nos encontramos que la gente tira ropa en perfecto estado, ropa que cualquiera podría usar”.
Para recordar en ese sentido que “la industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta, que genera alrededor del 10% de los gases invernadero, se utilizan un montón de litros de agua para producir una prenda para que nosotros la usemos un tiempo y la tiremos a la basura en perfecto estado porque pasó de moda”.
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