Vecinos del barrio Villa Eumelia, en la zona sur, ya no quieren promesas, sino respuestas en obras.
Los vecinos de los barrios más afectados por la tormenta del domingo aún no se habían terminado de recuperar cuando la nueva tormenta del lunes por la noche los tomó por sorpresa. Una vez más, los residentes del barrio Villa Eumelia, ubicado en el sector sur de la ciudad, volvieron a tener problemas. El agua, sin pedir permiso, ingresó a sus viviendas, causando más daños, sobre los que ya causó en otras ocasiones.
Según contaron los residentes, "todos los días hay problemas”. Ayer, el intendente capitalino Raúl Jalil, recorrió una vez más este sector de la urbe. En una breve reunión con los vecinos anunció que se van a tirar las paredes de los pequeños canales de desagües para ensancharlos. "Queremos que se cumpla lo que dijo. Acá a las promesas se las lleva el agua, no el viento. Aún no nos pudimos recuperar de la última lluvia”, dijeron los vecinos con sarcasmo.
Ante este panorama, los residentes del Villa Eumelia expresaron su pesimismo. "Vamos a seguir así con las próximas lluvias. No nos beneficiamos con el murallón”, remarcaron. Además, aseguraron que luego de cada tormenta, una asistente social efectúa un relevamiento pero no hay respuestas para el principal problema. "Hace dos semanas prometieron ayuda y no cumplieron. "Pedimos una solución porque el agua acarrea todo, rancho, casas lindas, casas con hijos o sin hijos”, indicaron.
En tanto, el Servicio Meteorológico Urbano, dependiente de la Universidad Nacional de Catamarca, informó que entre la noche del lunes y ayer al mediodía cayeron 23.1 milímetros de agua. En lo que va del año, el acumulado es de 191.3 milímetros en la Capital, pero estos datos son menores a los que entregó el Servicio Meteorológico Nacional, con datos recolectados en el Aeropuerto "Felipe Varela".
En enero se registró una caída de agua de 128.3 milímetros y, en lo que va de febrero, la marca es de 63 milímetros. No obstante, Ana Eller, jefa del Servicio Meteorológico, señaló que si bien esta temporada estival es más lluviosa en comparación con la del año pasado, se encuentra dentro de los parámetros normales. Además, la meteoróloga pronosticó que, para el resto de la semana, continuarían las lluvias.
La última lluvia vino acompañada por fuertes vientos. Ramas de árboles y postes caídos fueron los resultados de las fuertes ráfagas. En la Plazoleta del Aviador, en el norte de la ciudad, cayeron algunos postes del tendido eléctrico. En tanto que, en inmediaciones del edificio de la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP), un árbol cayó y aplastó un automóvil que estaba estacionado.
Ante esta situación, el Ministerio de Desarrollo Social reforzó la asistencia por las últimas lluvias, tanto en la entrega de elementos de primera necesidad como en el apoyo de su equipo técnico a las tareas desplegadas por varios organismos del Estado provincial para contener a los afectados. Según los números brindados por el equipo técnico, desde el fin de semana fueron asistidas más de 200 familias en distintos barrios capitalinos, La Esperanza, Mi Jardín, Papa Francisco, Altos de Choya, San Ramón, Las Vías y San Jorge. Entre los elementos entregados figuran módulos alimentarios, pañales, ropa y colchones.
128.3
Milímetros fue la marca de la precipitación de enero pasado en la Capital. El Servicio Meteorológico Nacional, en el Aeropuerto, midió 165 milímetros.
Prioridad: instalar un observatorio meteorológico
Ana Eller, jefa del Servicio Meteorológico Urbano, consultada sobre la importancia de este servicio no solo para la prevención social sino también para la producción y el ambiente, consideró que debe contar con más estaciones y observatorios climatológicos, con continuidad y que no cierren en épocas de receso de actividades.
Actualmente, el Servicio Meteorológico Urbano almacena los datos solo de la Capital, pero los datos difieren con los que entrega el Servicio Meteorológico Nacional, que tiene bases en otros tres puntos de la provincia.
La meteoróloga advirtió que se debe tener en cuenta el lugar donde funcionan estos servicios, dado que el lugar es un factor que marca diferencias en los datos de lluvia y de viento.
"El viento que puede ser un temporal en algunas localidades en otros lugares no corre. Hay que apuntar a tener una estación meteorológica o un observatorio con más permanencia. Las autoridades lo deben entender”, comentó.
En este sentido, remarcó que no es lo mismo tener un servicio meteorológico a 23 kilómetros de distancia, como el del Aeropuerto Felipe Varela, porque no está instalado en el mismo ambiente. "Este –por la Capital- es un ambiente urbano y el Aeropuerto está en zona rural, alejado. Quizá acá llueve y allá no. Los vientos son distintos. Los vientos en la ciudad son con torbellinos por la misma construcción, en cambio allá son al ras del suelo porque no hay obstáculos. La humedad que hay en la ciudad no hay en el campo, porque el mismo cemento de calles y edificios hace que conserve la humedad en el suelo. A veces hay más humedad en la ciudad que en el campo”, explicó.
Por último, contó que el Servicio Meteorológico Urbano el próximo 14 de marzo cumplirá 21 años de funcionamiento. Según Eller, con unos pocos años más, se pueden hacer trabajos científicos importantes, intensos y fidedignos para poder ayudar o solventar la ciencia climatológica.
MEDICIÓN
Según el Servicio Meteorológico Urbano, instalado en la Capital:
En enero cayeron 128.3 milímetros en Capital.
En lo que va de febrero, la marca es de 63 milímetros.
El promedio medio mensual de enero es de 150 milímetros.
En febrero, el promedio medio mensual es de 160 milímetros.
Además, para el resto de la semana pronosticó que continuarían las lluvias.


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