Llueven hábeas corpus en Orán por los presos federales hacinados

En dos meses, el juez Raúl Reynoso resolvió 20 acciones colectivas por condiciones de encierro infrahumanas. Solo ese juzgado tramita 9.000 causas.

Casi como un chico que juega a las escondidas, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, sobrevoló durante dos días los bordes internacionales de San Martín, Rivadavia y Orán, sin dejar una sola definición, un solo compromiso firme, para una lista de reclamos que es tan extensa como la frontera más caliente y porosa de la Argentina.

En ella, aunque los secuestros de drogas son cada vez más voluminosos, narcos y mafiosos parecen imponerse en una guerra desigual que encuentra a barriadas enteras minadas con paco, a los juzgados federales desbordados por las causas y a las cárceles con su capacidad superada en toda la región.

Berni se fue como vino, salvo por una carpeta que el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, alcanzó a acercarle y que seguramente le ayudará a ver mucho más de lo que vio, desde un helicóptero, en el mismo tiempo en que un radar instalado en Santiago del Estero, como parte del programa Escudo Norte, registró una decena de vuelos ilegales.

Con casi 20.000 causas en trámite, de las que 9.000 se corresponden con el tráfico de drogas, precursores químicos, municiones, trata de personas y otros delitos de frontera, el Juzgado oranense muestra la dimensión de los operativos que terminan con secuestros y detenidos.

Son, únicamente en Orán, cerca de 1.500 causas penales que se agregan cada año para ser tramitadas por un juez con la ayuda de tres secretarios letrados y 15 empleados, de los cuales dos están con licencias por largos tratamientos médicos. “Hacemos lo humanamente posible, con turnos continuados, sin un día de respiro”, remarcó Reynoso, que ayer tenía 230 personas detenidas por causas a su cargo, pero en unidades penitenciarias, provinciales y Gendarmería esparcidas por todo el país

Crisis carcelaria

Con el penal de Gemes habilitado hace poco más de un año, y con su capacidad prácticamente cubierta, el norte argentino experimenta, una vez más, un abarrotamiento carcelario que se traduce en indignas condiciones de encierro para cientos de personas privadas de libertad.

En los últimos dos meses, Reynoso tuvo que resolver 20 hábeas corpus colectivos por el hacinamiento de presos federales.

Estas acciones constitucionales dieron lugar a medidas correctivas que incluyeron traslados a unidades penitenciarias de varias provincias.

Sudamericanos y europeos

Los detenidos son, en su mayoría, hombres y mujeres de nacionalidad boliviana, peruana, ecuatoriana y argentina, denigrados al penoso papel de “mulas” y “camellos”.

A los pasadores sudamericanos se suma una llamativa cantidad de croatas, búlgaros, ucranianos y serbios que trasponen las fronteras con lujosas prendas y valijas cargadas con varios kilos de cocaína. Los europeos del Este detenidos desde 2009 prendieron una luz de aviso sobre las vinculaciones de los carteles americanos con las mafias de la ex Unión Soviética y la antigua Yugoslavia, y los lazos transnacionales del narcotráfico y la trata de personas.

Mulas europeas

A todo esto, Argentina sigue sin tener traductores judiciales de lenguas bálticas y eslavas, de modo que esta barrera idiomática es aprovechada para burlar a la Justicia, forzar excarcelaciones ante la dilación de las indagatorias y repatriar a narcos y mafiosos a Europa del Este, sin ningún antecedente penal, e incluso con pasajes costeados, en más de un caso, por el propio Estado argentino.

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