El médico Kent Brantly, que contrajo el virus en Liberia, será tratado en Atlanta; lanzan medidas excepcionales contra el brote
WASHINGTON.- Estados Unidos recibió ayer al primero de sus dos ciudadanos que resultaron infectados de ébola en Liberia, que junto a Sierra Leona y Guinea enfrentan una epidemia de una amplitud sin precedente. Se trata de la primera vez que un paciente con esta enfermedad recibe tratamiento en territorio norteamericano.
Kent Brantly, un médico voluntario estadounidense de 33 años, llegó en un vuelo especial sanitario en la base aérea Dobbins, en las afueras de Atlanta, y desde allí fue trasladado al Hospital de la Universidad de Emory, donde será atendido en una sala especialmente equipada y diseñada para pacientes en cuarentena.
Además de Brantly, en los próximos días será trasladada a Atlanta Nancy Writebol, otra voluntaria que permanece en condición seria, pero estable, tras contagiarse de ébola, también en Liberia.
Ambos trabajaban para la misión Samaritan's Purse, una organización religiosa que en los últimos meses ayudó a tratar a pacientes locales. Los enfermos recibieron tratamiento experimental previo a su evacuación de Liberia, uno de los países más afectados por el peor brote de ébola en la historia, junto con Guinea y Sierra Leona.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus, que ya dejó más de 729 muertos e infectó a más de 1300 personas, está fuera de control y se deben destinar más recursos para combatirlo.
Los países de África Occidental y sus vecinos decidieron adoptar medidas excepcionales para atajar la expansión del virus en una cumbre de urgencia celebrada anteayer en Conakry, capital de Guinea.
Un cordón sanitario para aislar las zonas con mayor número de casos, restricciones al movimiento de personas y la desinfección de lugares públicos son algunas de las medidas anunciadas.
"Queremos asegurar a la comunidad internacional que la enfermedad no se exportará", declararon los presidentes de Guinea, Sierra Leona y Liberia, que también se comprometieron a controlar el movimiento de personas en los puertos de entrada internacionales.
A pesar de la preocupación de algunos norteamericanos por el traslado de pacientes con ébola a Estados Unidos, funcionarios dijeron que no hay riesgos para la población.
El país cuenta con sólo cuatro hospitales equipados para tratar el virus. La sala en el hospital de Emory está separada de otras áreas de atención de pacientes y ofrece un alto nivel de aislamiento clínico.
El ébola carece de cura y, aunque las autoridades sanitarias trabajan en la creación de una vacuna, ésta todavía no se probó en humanos.
El virus se contagia por tener contacto directo con sangre, orina, saliva y otros fluidos corporales de los enfermos. No se transmite por vía aérea, como la gripe.
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