"Las élites conservadoras necesitaban frenar esto de repartir en Brasil"

EL DIRECTOR DEL INSTITUTO LULA, CELSO MARCONDES, SEÑALÓ QUE LA PRENSA, LA NUEVA CLASE MEDIA Y LAS ÉLITES CONSERVADORAS SE UNIERON PARA OBSTACULIZAR AL GOBIERNO DE DILMA ROUSSEFF, QUE ATRAVIESA UNA CRISIS ECONÓMICA Y ENFRENTA EVENTUALES PEDIDOS DE JUICIO POLÍTICO.

De paso por Buenos Aires para participar del seminario “Las Corporaciones Mediáticas y su Incidencia en los Procesos Democráticos Sur-Sur”, organizado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), con auspicio de UNESCO, Marcondes analizó el presente de Brasil y las causas que precipitaron la actual crisis.

“El gobierno de Lula (fundador del Partido de los Trabajadores y presidente desde 2002 al 2010) tuvo muchas diferencias con el de Rousseff. Había una situación económica más favorable, el país estaba creciendo, y Dilma llegó cuando la economía estaba peor”, repasó en diálogo con Télam.

Para Marcondes, la segunda diferencia entre ambos mandatos radica en “la fuerza política de los dos”. “Lula tenia una experiencia extraordinaria y se consagró como un político del diálogo", en cambio, define a Rousseff como "más ortodoxa en las cuestiones del día a día”.

Entre los factores positivos explicó que durante la gestión de Lula, “40 millones de personas salieron de la pobreza y comenzaron a consumir los productos de los empresarios”. Para el asesor, el pujante consumo interesaba a las empresas que se beneficiaban, pero cuando la situación económica se puso difícil eso cambió y “las élites conservadoras necesitaron frenar eso de repartir”.

Por esta razón, en este segundo gobierno de Rousseff, "la mayoría de la clase media, la prensa, y las élite, todos se juntaron para acabar con los 12 años del gobierno de PT. Ellos querían un cambio de gobierno, asegurar lo que tenían. Los conservadores quisieron volver con los conservadores, ellos no consiguieron ganar las elecciones por muy poquito”, remarcó.

En ese sentido, apuntó a los grandes medios de comunicación por su intervención durante la campaña presidencial del año pasado: “La prensa fue contra Rousseff en todo momento. El PT perdió 5 puntos en tres días con el lanzamiento de la revista Veja" que culpaba a Rousseff y Lula de saber sobre el escándalo de Petrobras, sentenció sobre la publicación que salió dos días antes de las elecciones con información que no se comprobó tras los comicios, y deslizó que de haber faltado unos días más para las elecciones el resultado podría haber sido otro.

Asumió que el problema radica en que Brasil tiene una legislación para medios audiovisuales que data del año 1962 y “que es una no regulación”. “Tenemos seis familias que concentran todos los medios de comunicación, televisión abierta y canales de cable”, agregó.

Como ejemplo, explicó que el noticiero de la Red Globo lidera con 40 puntos de rating, es decir que 80 millones de personas en Brasil siguen una sola información. “Ellos manejan los noticieros, las novelas y el fútbol, concentran toda la audiencia e imponen los horarios de acuerdo al rating”, señaló.

El origen de la historia, subrayó, se encuentra durante la dictadura militar, "cuando se benefició a las corporaciones mediáticas y esas normas hasta hoy no fueron modificadas".

Consultado sobre la reforma política, que prometía una “democratización de los medios” y que fue bandera en la campaña de Rousseff, Marcondes reconoció que la misma “no tuvo fuerza”. “Rousseff gana con la promesa de algunos cambios y eso fue un error. El principal problema de la reforma política es el financiamiento de la campaña, hoy casi todos los partidos políticos tienen su campaña financiada por empresas. Hay una dependencia. Ese es el principal problema”, explicó.

En relación a la crisis política que atraviesa la jefa de Estado, el director del organismo opinó que ya en diciembre la presidenta había realizado “cambios” que la sociedad no entendió. Entre ellos mencionó el nombramiento del ministro de Economía, Joaquím Levy, de perfil neoliberal, y las medidas de ajuste “que no hizo en los anteriores cuatro años de gobierno y los aplicó todos juntos en un mes”. “Era necesario cambiar pero había que hacerlo antes o de a poquito”, asumió.

Sobre el escándalo de Petrobras, Marcondes consideró que en Brasil “tener relaciones con los órganos públicos y las empresas de manera promiscua es una normalidad y eso es terrible” , y cuestionó que en la petrolera estatal muchos hayan usado mecanismos habituales "para ponerse el dinero en el bolsillo o llenar cuentas en Suiza”.

Asumió también que el caso Petrobras y el ajuste puede afectar al gobierno y al PT. Justamente, la oposición hoy presentó un nuevo pedido de juicio político contra la mandataria apuntando falta de responsabilidad fiscal en un balance. Quien debe aceptar o rechazar este pedido para que se inicie el proceso en el Congreso es Eduardo Cunha, jefe de Diputados, investigado por la Justicia por lavado de dinero en el caso Petrobras.

“Esta probado que Cunha es el más corrupto de todos, pero le interesa a la oposición porque tiene en sus manos el pedido de juicio político. Cuando se abra la discusión del Congreso, la presión estará en las calles y la prensa sobre los diputados para tener o no mayoría para iniciar el proceso”, resumió.

Por otro lado, explicó que Lula está interviniendo con mucha fuerza y voluntad en la crisis. “Si hoy hubiera elecciones presidenciales, Lula sale presidente", afirmó y agregó: "Si Rousseff quedara destituida, asumiría Cunha que tiene 90 días para llamar a elecciones, pero Cunha sabe que está investigado y que Lula va a ganar si se convoca a comicios, por eso es cada semana hay novedades", arriesgó.

“La oposición sabe esto y hace una campaña muy fuerte contra Lula también, dicen que es corrupto, que su familia se enriqueció. Saben que no basta con acabar con Dilma también tienen que acabar con Lula”, subrayó, y aunque dijo que “nadie en el PT está tranquilo” aseguró que están en “la lucha todo el tiempo”.

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