A partir de varias imágenes tomadas por EL LIBERTADOR, queda en evidencia la desobediencia de los conductores. En distintas zonas y a toda hora, la mayoría busca comodidad y rapidez. Cada vez se hace más difícil circular por el microcentro.
Más allá de los constantes controles y operativos que se realizan desde la Municipalidad de Corrientes, la falta de respeto de los conductores parece no tener fin.
En muchos casos no bastan ni las señalizaciones viales: en San Juan, entre Plácido Martínez y Quintana, es común encontrar autos estacionados en la plazoleta Italia, incluso muchos dejan el auto justo frente al cartel de "Prohibido Estacionar", como desafiando la leyenda que se exhibe a la vista de todos.
La gravedad del caso no sólo tiene que ver con la falta, sino que además perjudica el paso de rodados por una arteria tan angosta. La misma situación se repite durante el ciclo lectivo escolar, volviendo mucho más complicado el panorama.
En estas últimas semanas también fue crítico moverse por el casco céntrico capitalino, ya que a partir de obras de mantenimiento, los autos y colectivos estuvieron obligados a realizar desvíos y a cambiar recorridos.
En la esquina de La Rioja y 9 de Julio, en los horarios pico, se vuelve una batalla campal entre los conductores que no quieren ceder el paso, llegando así a un embotellamiento y juego de bocinas que ayer con el mal tiempo se agudizó más.
El tránsito de los camiones de carga o de distribución de mercaderías merece un párrafo aparte, ya que durante la mañana estacionan en doble fila para hacer carga y descarga de productos. Esto genera una interrupción parcial de la circulación, provocando el malestar general.
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