El hombre permanecía cautivo y en condiciones infrahumanas por voluntad de su madre y su padrastro. No descartan que haya sido abusado sexualmente.
Según declararon las fuentes oficiales, "el hombre fue encontrado en una pieza, encadenado a una reja". El allanamiento se realizó en una vivienda ubicada en la calle Cabo de Hornos al 3.900 y fue dispuesto por el Juzgado de Instrucción Nº 5, a cargo de la licenciada Laura Varela.
El procedimiento se llevó a cabo a raíz de las denuncias hechas por algunos vecinos de la zona sobre las condiciones infrahumanas en las que vivía la persona por la voluntad de su madre y su padrastro.
Al momento de intervenir en la vivienda, los uniformados se encontraron con el hombre, identificado como Carlos González, en estado de cautiverio, encadenado a la reja de la ventana de una habitación de condiciones precarias en la que sólo había una cama.
El joven presentaba un avanzado estado de desnutrición, y los especialistas no descartan que además de los maltratos haya sufrido abuso sexual.
En el interior de la casa también fue encontrado un hombre de 52 años llamado Francisco Miño, que sería el padrastro del joven, así como la madre, una mujer de 60 años, identificada como Blanca Ledesma. Ambos fueron demorados por los efectivos de la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía y puestos a disposición de la Justicia.
Desde el Departamento de Relaciones Institucionales de la Policía indicaron que la madre de la víctima fue sometida a declaración indagatoria en las horas siguientes al operativo, en el marco de la investigación que en principio fue caratulada como "privación ilegítima de la libertad".
Por disposición de la jueza Varela, quien libró la orden de allanamiento, el hombre rescatado fue derivado de manera inmediata al hospital de salud mental San Francisco de Asís, donde tendrá que someterse a una serie de exámenes médicos para determinar su estado de salud.
Según las primeras averiguaciones, Carlos padece de hipoacusia y alteraciones mentales.
Cabe mencionar que el caso tuvo un fuerte impacto en los medios de comunicación a escala nacional, conmocionando a todo el país debido a la crueldad del caso.
DECLARACIONES
Por otra parte, de acuerdo con los testimonios de vecinos de la zona, el joven permanecía en cautiverio en su hogar desde hace varios años y era sometido a constantes maltratos y mala alimentación por parte de sus padres.
Los vecinos contaron que, tanto la madre como el padrastro, lo golpeaban y tiraban su comida en el suelo para que se alimente.
"Hace muchos años lo tenían encadenado en el fondo de su casa como un perro. Le daban de comer de vez en cuando, mientras que su familia estaba tomando tereré", expresó una vecina.
Otro de los vecinos manifestó que "algunas veces lo solían sacar al patio y le ataban los pies con una cadena de perro".
Las primeras informaciones indican que por la discapacidad de González lo mantenían encadenado "sólo por cobrar una pensión por discapacidad".
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