Los líderes británicos se unen para convencer a Escocia

Los líderes británicos se unen para convencer a Escocia

Los principales jefes políticos irán hoy al país para apoyar un plan que les dará más autonomía si no se separan

 El avance en las encuestas del apoyo a la independencia de Escocia ha obligado a los líderes de los principales partidos británicos, contrarios a la secesión, a alterar sus agendas e impulsar la campaña del no con el anuncio de un megaplán para conceder a Edimburgo un mayor grado de autonomía.

Para reforzar la presión, el primer ministro británico, el conservador David Cameron; su vice, el liberal demócrata Nick Clegg, y el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, viajan hoy a Escocia y no asistirán a la sesión semanal de preguntas y respuestas en la Cámara de los Comunes, un hecho insólito en la política británica.

En su comunicado conjunto, Cameron, Clegg y Miliband indicaron: "Hay mucho que nos divide, pero hay algo en lo que coincidimos con pasión: el Reino Unido está mejor así".

Cameron dijo a la BBC que su gobierno hará "todo lo posible" para persuadir a los escoceses de que permanezcan en el Reino Unido. "Al final, será decisión del pueblo escocés, pero quiero que sepan que el resto del Reino Unido, y hablo como primer ministro, desea que se queden", señaló.

El premier británico trata de controlar sobre el terreno el avance del sí en los sondeos, que en los últimos días han situado por primera vez por delante a los partidarios de la independencia de cara al referéndum del 18 de este mes.

Según una encuesta de YouGov divulgada este fin de semana por el Sunday Times, la opción de la independencia se impondría en el referéndum por un estrecho margen del 51% contra el 49%.

Otra encuesta, divulgada ayer por la firma TNS, mostró un empate del 41% entre aquellos electores que están seguros de ir a votar, un resultado que confirmaba la tendencia de los últimos meses a un margen más estrecho entre ambas opciones a medida que disminuye el número de indecisos.

En abril, cuando un 30% de los votantes todavía no había fijado su postura, la independencia perdía por doce puntos respecto de la unión en esa misma encuesta, ventaja que prácticamente se ha evaporado cinco meses después, cuando los indecisos se han reducido al 23%.

El vuelco es aún mayor respecto de agosto de 2013, cuando TNS daba casi el doble de votos al no (47 %) que al sí (25 %). Ante ese giro en la intención de voto, Cameron, Clegg y Miliband han tomado en el último minuto las riendas de la campaña "Better Together" (Mejor juntos).

Los principales líderes británicos, que habían mantenido hasta ahora un perfil bajo, viajan a Escocia cargados de nuevas ofertas para aumentar la autonomía de la región si los votantes optan por permanecer en el Reino Unido.

Conservadores, liberaldemócratas y laboristas han adherido a la hoja de ruta propuesta por el ex primer ministro Gordon Brown, que prevé iniciar el 19, justo después del referéndum, la redacción de una ley para aumentar las competencias del Parlamento autónomo de Edimburgo.

Si él no se impone en el referéndum, los partidarios de la unión se han comprometido a tener lista para enero de 2015 la versión consensuada y definitiva de una ley que se sometería a votación en Westminster tras las elecciones generales de mayo.

Las propuestas para dotar de contenido a esa legislación varían según el partido, si bien todos hacen hincapié en aumentar el control del gobierno escocés sobre el sistema impositivo y las políticas de bienestar social. El ministro de Finanzas, George Osborne, dijo el domingo que daría a conocer en breve los planes para ofrecer a Escocia más autonomía en impuestos, gastos y prestaciones sociales si los escoceses votan en contra de la independencia en la histórica consulta.

Los conservadores abogan por permitir que Edimburgo decida sin restricciones los tramos del impuesto a las ganancias, excepto la cantidad mínima de ingresos exenta de tributación para las personas físicas. Además, se le permitiría la gestión del IVA y el control del impuesto al pasaje aéreo. Junto con los liberaldemócratas, sus socios en el gobierno británico, los "tories" quieren ceder poder en ámbitos como la vivienda y la ayuda a la dependencia, pero mantener a Londres como centro de decisión sobre petróleo y política energética, pensiones y defensa.

Los laboristas buscan también aumentar el margen de maniobra de Edimburgo en el impuesto a las ganancias, lo que permitiría, entre otras medidas, que Escocia restableciera la tasa del 50% para las rentas superiores a 150.000 libras anuales (unos 240.000 dólares), que Londres redujo al 45% en 2012.

Ante la ofensiva unionista, Alex Salmond, jefe del gobierno regional escocés, dijo que la medida revela el "pánico" de los que abogan por el no. "Cameron, Clegg y Miliband son los tres políticos que generan mayor desconfianza entre la población; por eso considero que su presencia en Escocia representará otro gran impulso para la campaña del sí", ironizó.

LA "NEUTRALIDAD" DE LA REINA DE INGLATERRA

 

La reina Isabel II de Inglaterra mantiene una postura de "imparcialidad" respecto del referéndum sobre la independencia de Escocia del día 18 de este mes, informó ayer el Palacio de Buckingham."La imparcialidad constitucional de la soberana es un principio establecido de nuestra democracia, tal como la reina ha demostrado durante su reinado", declaró un vocero del Palacio de Buckingham. "Como soberana, está por encima de la política, y aquellos con un cargo político tienen el deber de saber que esa situación continúa", resaltó.Los comentarios de la monarquía sobre el referéndum se producen después de que el jefe de gobierno escocés, Alex Salmond, afirmara que Isabel II, de 88 años, estaría "orgullosa" de ser reina de una Escocia independiente. Salmond reveló que mantuvo una audiencia con Isabel II hace dos semanas en el castillo de Balmoral, en Escocia, si bien no aireó detalles de ese encuentro. "Cualquier sugerencia de que la reina querría tener influencia en el referéndum es categóricamente falsa", subrayó el Palacio de Buckingham.

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