Pidió mejorar la calidad institucional y evitar las "costosas desviaciones chavistas" del kirchnerismo
Según Lavagna, se trata de la estructura para avanzar en los que presentó como "costosas desviaciones chavistas" del modelo económico que él mismo ayudó a instaurar tras la implosión de la convertibilidad.
Lo hizo ayer al mediodía al exponer en el hotel Alvear ante empresarios agrupados por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) que preside Arturo Llavallol sobre "la Argentina, más allá del Bicentenario".
Se trata de un tema que eligió y le permitió no sólo hacer un diagnóstico de la actualidad, sino plantear escenarios "deseables" de cara al futuro en lo que -aunque lo relativizó tras una consulta de LA NACION- parece ser un movimiento, parte de una estrategia diseñada en acuerdo con el duhaldismo para reposicionarlo en el escenario político y mantenerlo expectante de cara a las elecciones del año próximo.
Con un tono similar se había presentado la semana anterior en Córdoba ante productores cooperativos agropecuarios reunidos en la Federación Agraria Argentina (FAA) apadrinado por su titular, el también duhaldista Eduardo Buzzi.
El acuerdo, según expuso, debe apuntar a desandar el camino en cinco cuestiones básicas, según enumeró. "Hay que eliminar el régimen de los decretos de necesidad y urgencia que, en los hechos, creó un atajo para legislar ignorando a las dos cámaras legislativas; revocar los superpoderes que le permiten al Gobierno reasignar partidas presupuestarias a su antojo y sin debido control; dar marcha atrás con la reforma que hizo de la Unidad de Información Financiera (UIF) un organismo unipersonal y cuando era colegiado, avanzar en la contrarreforma del Consejo de la Magistratura y, por supuesto, recuperar el sistema estadístico nacional."
En todos los casos, Lavagna puntualizó que se trata de reformas que el kirchnerismo comenzó a aplicar progresivamente de 2006 en adelante (el momento en que dejó de pertenecer al elenco de Gobierno) para poner en marcha "el desvío hacia el chavismo", lo que acentuó la fuga de capitales. "Es inversión que se pierde" recordó tras enumerar los US$ 52.000 millones que, según cifras del Banco Central, dejaron el país de 2006 en adelante, una cifra superior a la que el país acumula en reservas.
Antes, había definido al sector agropecuario como el eje del despegue argentino. "Si hiciéramos las cosas bien, ese sector podría sumar US$ 10.000 millones más en exportaciones." A la vez, dio a entender que las restricciones energéticas actuales son consecuencias de la indefinición del Gobierno.
"De una vez por todas hay que definir reglas: a todo lo que sea exploración y explotación nueva en petróleo, asegurarles precios internacionales. Hay casi 2 millones de kilómetros cuadrados sin explorar", recordó, antes de pronunciarse en favor de desarrollar en paralelo energías no tradicionales "como la eólica, la generada por la fuerza mareamotriz o el biodiésel".
Lavagna expuso acompañado por los miembros del directorio del Cicyt, Antonio Estrany y Gendre; Adelmo Gabbi (presidente de la Bolsa porteña), Julio Werthein (Grupo W) y Carlos Videla, ante una platea compuesta por unos 50 empresarios y representantes de compañías, entre quienes se encontraban Orlando Salvestrini (Socma); Juan Carlos Meroi (Bolsa de Rosario); Guillermo Laraignée (Banco de Santiago del Estero), entre otros.


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