Luego de la inversión realizada para adquirir la planta de separación de residuos, la cooperativa de trabajadores decayó y parece no funcionar en óptimo nivel. El municipio no gestiona proyectos ni ayudas y el gobierno provincial mira hacia otro lado.
La historia había comenzado hace unos tres años, en la última fase de la gestión de Francisco Torroba, quien tenía proyectado "municipalizar" la separación de residuos, organizar el predio para impedir una acumulación sistemática de desechos y generar una fuente de empleo legítima para los trabajadores que desarrollaban esa tarea en deplorables condiciones sanitarias y sociales. A partir de una propuesta del municipio, en 2011 los recicladores particulares, que totalizaban unas 20 personas, y los integrantes de Coopeplus recibieron una capacitación en cooperativismo, dictada por docentes de la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE). Esas jornadas estuvieron dedicadas a mejorar vínculos y fortalecer el trabajo asociativo, además de asignar una asistente social y un experto en cooperativismo para trabajar con los grupos, reducir los niveles de conflictividad existentes y avanzar hacia una organización más armónica de los trabajos.
Además, desde la Oficina de Empleo de la Secretaría de Producción, en octubre de ese año elaboraron un proyecto para adquirir equipamiento con recursos de Nación, que sería gestionado a través de la delegación del Ministerio de Trabajo, con el fin de financiar la adquisición de los equipos necesarios para operar la planta de reciclado. La iniciativa incluía la participación de otras instituciones, como Grameen, que planeaba reutilizar residuos y generar así nuevas cadenas de valor agregado. También fue acordado con la delegación de Trabajo que los miembros de Coopeplus y los recicladores particulares fueran incluidos en un programa de apoyo a empresas autogestionadas que aseguraba un piso mínimo de ingresos a los asociados durante los primeros 12 meses, asistencia técnica y capacitación en seguridad e higiene e indumentaria laboral.
Aquellos programas estaban condicionados a la firma de un acuerdo entre el municipio y los recicladores para operar la planta de tratamiento y el relleno sanitario. Ese contrato fue suscripto el 7 de diciembre de 2011, luego de una postergación provocada por el incendio intencional de las instalaciones, a fines de noviembre de 2011. Sin embargo, nada de lo acordado resultó y en diciembre de 2011, cuando Luis Larrañaga asumió como intendente, todo cambió. Actualmente, de los 64 recicladores que formaron la cooperativa sólo quedan cuatro. Paradójicamente, los trabajadores particulares, que eran absoluta minoría en un principio, hoy son mayoría.
¿Separación?
Apenas asumió, Larrañaga fue consultado sobre este tema. El flamante intendente rápidamente dejó en claro que no estaba de acuerdo con la separación de residuos en origen y advirtió que "toda la basura se mezcla en el relleno", confirmando que la diferenciación de los desechos no continuaría y asegurando que prefería otorgar los servicios públicos a empresas privadas. Ante los masivos cuestionamientos recibidos por su retrógrada posición Larrañaga finalmente cedió y aceptó mantener la separación de servicios. No obstante, su gestión no trabajó en la promoción de la separación de residuos en origen (hubo una sola campaña, el 21 de septiembre de 2012) y anuló el acuerdo suscripto con la Coopeplus en 2011, provocando una airada protesta de los afectados, que instalaron un piquete dentro del edificio municipal. El conflicto se superó con la firma de un nuevo acuerdo, en abril de 2012. Sin embargo, hasta ahora el gobierno municipal nunca presentó formalmente iniciativas destinadas a promover el trabajo cooperativo, no organizó las capacitaciones y tampoco gestionó los recursos asignados por la Nación para adquirir equipamiento.
Actualmente, la separación de la basura en origen prácticamente no existe y los trabajadores todavía esperan la prometida asistencia técnica y las capacitaciones acordadas. Tampoco terminaron de construirse las instalaciones sanitarias del predio, donde apenas se completó el cierre perimetral, ni se designaron los técnicos profesionales que debían intervenir en el terreno para organizar el trabajo. Hoy, sólo siguen trabajando cuatro cooperativistas, junto a los recicladores particulares que se fueron integrando paulatinamente a la organización.
Al parecer, las inversiones realizadas en el relleno sanitario correrían la misma suerte que otras obras iniciadas en la laguna, dejando a un nuevo gigante dormir el mismo sueño que el Megaestadio. Sin apoyo municipal, la planta de separación de residuos seguirá condenada al fracaso, hasta que el tiempo estimule el olvido y el municipio logre privatizarla, como quiere el intendente.
Proyectos dormidos.
La creación del Ente Municipal de Higiene y Salubridad Urbana (Emhsu) estuvo acompañada por una serie de iniciativas, surgidas de diferentes estudios y evaluaciones, que fueron resumidas en un proyecto de tratamiento integral de los residuos, patológicos y domiciliarios, conocido como Tratamiento Integral de Residuos Sólidos Urbanos. El borrador incluye tres etapas de abordaje de la problemática. Una fase inicial de estatización del servicio de recolección de basura y barrido de calles, cumplida con la creación del Emhsu; una segunda que involucraba la ubicación de la planta de reciclaje y tratamiento (la inversión se concretó, pero la iniciativa quedó truncada), y una tercera y última, destinada a tratar los desechos separados, elaborar compost, instalar una planta de biogás que podría destinarse a producir energía eléctrica o térmica, y a fabricar de fertilizantes con la fracción orgánica de residuos sobrantes. Por ahora, estos proyectos se mantienen congelados en el cajón de alguna oficina.
La idea de mejorar la calidad ambiental de nuestra ciudad mediante un programa orientado a separar y transformar la basura producida por los habitantes de Santa Rosa, desarrollando al mismo tiempo proyectos productivos alternativos que generan nuevas fuentes de trabajo genuino, no resulta novedosa y siempre fue bienvenida entre vecinos y trabajadores consultados. La anterior gestión municipal evaluó junto a los trabajadores del relleno sanitario el posible desarrollo de emprendimientos productivos y realizó las primeras inversiones destinadas a poner en marcha un programa tan benéfico como ambicioso.
El cambio de gobierno en la municipalidad provocó la inmediata detención de esta iniciativa, sin importar sus beneficios futuros ni la masiva adhesión de los vecinos, y simplemente para hacer más visible una evidente diferencia de color político. Una decisión lamentable, un nuevo retroceso.
Una lista sin cooperativistas.
Claudio Maldonado, titular de Coopeplus, reconoció que los miembros de la entidad todavía esperan una convocatoria a elecciones de autoridades, que debía realizarse en abril. Muchos trabajadores se alejaron, disconformes con la gestión del actual presidente, pero desde la Dirección de Cooperativas y Mutuales, encabezada por Graciela Zapata, habrían informado que los 59 cooperativistas que no van a trabajar, no deben ser convocados. Esta semana, Maldonado le entregaría a Zapata una lista para renovar los cargos del Consejo.


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