Ni los lagos y los rios se salvan de la entrega

Ante la ola de inversiones extranjeras en la Patagonia, donde multimillonarios de varios países adquirieron territorios con lagos, cerros y valles, la sociedad civil ha reaccionado para evitar que esos accidentes geográficos queden detrás de un alambrado.
En ese marco, hoy desde la denominada “banca del vecino” se presentará en el Concejo Deliberante de Esquel un proyecto que establece el libre acceso a los espejos, cursos y vertientes de agua del ejido municipal de esa ciudad cordillerana.

Cabe recordar, por otra parte, que recientemente el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro ha garantizado el libre acceso a las riberas del Lago Escondido, ordenándose la reparación del

camino de acceso que había sido obstaculizado por particulares.

La propuesta de ordenanza que se impulsará en Esquel garantiza el libre acceso a las vertientes de agua, así como a las costas y riberas de los espejos y cursos de agua existentes en el Ejido Municipal de Esquel. Y fija de multa para aquellos que restrinjan el tránsito y el acceso a esos lugares de enorme belleza y que ahora están vedado para quienes quieran visitarlos.

En los fundamentos se recuerda que la Constitución Nacional en su

artículo 41 garantiza el Derecho a un Ambiente Sano y Equilibrado,

estableciendo el deber del Estado de proteger este derecho con acciones concretas. En igual sentido, la Carta Magna Provincial en su art. 101 establece el dominio público de las aguas que tengan o

adquieran aptitud para satisfacer el uso en interés general, regulando su manejo con participación de los interesados, fomentando los emprendimientos y actividades de interés social.

En concordancia con esta normativa, el Código Civil establece en sus arts. 2340 y 2341, el Dominio Público de los ríos y cauces de agua naturales que tengan o adquieran la aptitud de satisfacer usos de interés general, garantizando a los particulares el uso y goce de estos bienes públicos.

En el mismo sentido, los arts. 2639 y 2640 del mismo Código establecen la obligación de los propietarios limítrofes con los ríos o canales que sirven a la comunicación por agua, de dejar una calle o camino público de treinta y cinco metros en zona rural, y no menos de quince metros en zona urbana, libres para el acceso, no pudiéndose realizar construcciones u obras de ningún tipo que lo restrinjan (camino de sirga).

La propuesta de ordenanza garantiza el libre acceso a las vertientes de agua, así como a las costas y riberas de los espejos y cursos de agua existentes en el Ejido Municipal de Esquel. Y fija de multa para aquellos que restrinjan el tránsito y el acceso a esos lugares de enorme belleza y que ahora están vedado para quienes quieran visitarlos.

Si bien no todos los inversores toman a estas tierras sólo como sitio de descanso y abren la posibilidad de nuevas fuentes de trabajo, legisladores y otras autoridades, entre ellos los diputados Carlos Lorenzo (UCR de Chubut) y Carlos Soria (PJ de Río Negro) están preocupados por el conflicto que se registra entre la sociedad y los inversores.

El diputado Carlos Soria sostiene que el meollo de la cuestión radica en una legislación que no alcanza, está obsoleta y no se cumple.

"Todo curso de agua navegable, que tenga un desagüe, es de dominio público", advierte Martínez Infante. La propiedad privada puede llegar hasta la línea media de máximas crecidas. Además, la ley otorga a todo ciudadano derecho a utilizar esos cursos de agua, y al mismo tiempo da derecho a acceder a ellos.

O bien se establecen "servidumbres de paso" en las propiedades, o bien el Estado expropia el terreno para hacer el acceso. Pero en muchos casos no se dio ninguna de las dos, y la llegada de los lagos y ríos está vedada.

Soria propone cortar por lo sano: la semana última ingresó en la Cámara de Diputados un proyecto para darle "la fortaleza necesaria al vecino: que corte el alambrado, que rompa la tranquera. El que está en infracción es el propietario", sostiene. Una actitud que, para algunos, prenuncia nuevas batallas.

El sector de la Patagonia que despierta mayor interés entre los inversores se extiende aproximadamente desde la localidad neuquina de Junín de los Andes, en el Norte, hasta las inmediaciones de Esquel, en Chubut.

Es una estrecha franja de apenas 400 kilómetros en línea recta, con un complejo tramado de vías de comunicaciones, infraestructuras urbanas y desarrollo turístico que concentra atractivos inigualables: pesqueros de mosca de renombre mundial, altas cumbres coronadas por glaciares, lagos cristalinos y bosques nativos.

Lo que resulta más increíble aún para los foráneos es que -salvo el millón de hectáreas protegido por el sistema de parques y reservas nacionales- este paraíso está en venta.

Entre los compradores de esta antesala del Edén figuran Joe Lewis y su hijo Charles, quienes se sumaron a la lista de ricos y famosos que en aparente aluvión invaden esta región: Marcelo Tinelli, Ted Turner junto con Alfredo Yabrán, los hermanos Benetton y Maia Swaroski. Mito o realidad que se alimenta, cada tanto, con nuevos rumores, como la supuesta visita de Sylvester Stallone o las consultas de Alberto Pierri y de Christopher Lambert.

Comentá la nota