La ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, anunció que si es elegida directora gerente del FMI no será benévola con Europa y ejercitará mano dura en las discusiones con sus líderes.
La mujer que puede llegar a dirigir el FMI insistió en que cuando hay que tomar decisiones difíciles no hay espacio para la benevolencia y defendió los duros “pero necesarios” ajustes que debe poner en marcha Grecia para restaurar la viabilidad de sus finanzas públicas y recuperar su competitividad.
Lagarde respondía así a los argumentos de que su participación en el diseño de paquetes de ayuda para varios países europeos en crisis, entre ellos la propia Grecia, Irlanda y Portugal la inhabilitan para convertirse en responsable del FMI.
Por último, aseguró sentirse orgullosa de haber jugado un “papel clave” en la implementación de varios paquetes de ayuda en los países europeos. Mencionó que eso le dio la oportunidad de trabajar “estrechamente con el FMI y la Unión Europea”.

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