El lado oscuro de las rutas: denuncias de corrupción en obras de Vialidad Nacional

El lado oscuro de las rutas: denuncias de corrupción en obras de Vialidad Nacional

Revelan maniobras "habituales" en la construcción de rutas y enriquecimiento en la cúpula. Técnicos explican cómo se fraguan mediciones y adelgazan carpetas asfálticas. Hay enojo y pedidos de investigación.

Un remolino de asepsia intenta surcar el distrito rionegrino de Vialidad Nacional. El fin del kirchnerismo y el comienzo de una gestión que promete "corrupción cero" estimula a derribar muros dentro del organismo. 

Desde los interiores del Distrito 20 se están animando a ventilar un repertorio de "hechos habituales de corrupción" en la construcción de obras viales que realiza la entidad, así como "negocios particulares" y el "crecimiento desproporcionado del patrimonio" de hombres de su cúpula.

Las maniobras que se denuncian apuntan a tramos del desarrollo vial dentro de la provincia: trabajos sobrecertificados y sobreprecios de hasta tres veces el valor real, retornos de certificaciones, fraguado en el espesor del pavimento ejecutado, supervisiones no hechas, serios defectos en la realización de trabajos, obras pagadas pero no ejecutadas, tareas inconclusas que fueron entregadas por la contratista como "obra terminada", trabajos realizados con materiales inapropiados o de baja calidad, etcétera.

Las sospechas de varios años de irregulares procedimientos llegaron ya a los oídos del flamante ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, y están en camino hacia la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la renacida Oficina Anticorrupción que dirige Laura Alonso.

"Río Negro" escuchó los testimonios de actuales y ex trabajadores y jerárquicos de Vialidad. También de concejales e intendentes municipales y legisladores. Consultó además fuentes gremiales. Todos dieron crédito y ampliaron los contenidos de una detallada denuncia que circula subterráneamente desde hace unos meses, que pide investigar la "malversación en el manejo de los recursos públicos" con pruebas que -aseguran- son fácilmente asequibles si existiere voluntad de pesquisa.

Las verificaciones pueden hacerse a través de la comparación de perfiles previos y finales de espesores del paquete asfáltico y de terraplenes, peritajes sobre excavaciones prísmicas, mediciones entre "progresivas" a través de testigos que atraviesen las carpetas asfálticas, auditorías de modificaciones de obra, y contraste entre la documentación de pliegos y contratos y las certificaciones de obra.

En las "rutas de la muerte" es más lo que se oculta que lo que se ve.

"Detecté pagos de hasta tres veces el valor real de la obra. O carpetas de 3 cm. en vez de 5. ¿Sabe de los millones que hablamos?".

El menú de anomalías

Hay cosas de las cuales está lejos de sorprenderse el común de los rionegrinos:

 El asfaltado de los 600 kilómetros de la Ruta 23 lleva casi 18 años de espera desde que comenzó a construirse en 1998. Ya se han gastado 2.180 millones de pesos, pero falta aún certificar más de 1.500 millones (sin considerar mayores costos por inflación o readecuaciones).

• La mentada autovía de la Ruta 22 Chichinales-Cipolletti enfurece a los conductores en los tramos totalmente paralizados, que los expone al riesgo o la certidumbre de una tragedia cotidiana. En 2008, cuando comenzó la obra (que se reclamaba desde 1991), se imaginaba su ejecución en dos años. Casi ocho años después, lo único palpable es el tramo Chichinales-Godoy, que ya tiene guarda raíles deteriorados y nulo mantenimiento. Sólo considerando los tramos "verdes" de la autovía (entre Godoy y Cipolletti), se llevan gastados 610 millones de pesos. Y falta poner mucho más: 3.180 millones.

Sí sorprende la magnitud de las maniobras denunciadas internamente que -de comprobarse- permiten sospechar de negocios millonarios.

Esta es una parte de las supuestas irregularidades que están en conocimiento de legisladores oficialistas y altos funcionarios del gobierno nacional. Algunas tuvieron verificable consecuencia en calles, rotondas, rutas y puentes:

• Accesos a localidades en los que no se construyeron las bases granulares y la subrasante, imprescindibles para que no se rompa la carpeta asfáltica, como pasó en Mainqué y Choele Choel.

 Banquinas que fueron pagadas pero se construyeron "con arena" (y no con suelo transportado). Debieron reconstruirse pues la lluvia las arrasó en la Ruta 23, entre San Javier y Viedma.

• Perfiles previos del terreno natural "fraguados para certificar un volumen de terraplén mayor al real" en varios tramos de la Ruta 23, por ejemplo a la altura de Ramos Mejía.

• Pavimento urbano de tres a cuatro cuadras de avenida Alfonsina Storni en Choele Choel, "contratado y pagado pero no ejecutado". La obra que sí se hizo "tiene 3 centímetros de espesor de carpeta asfáltica en vez de los 5 contratados según el pliego". Además "no se ejecutó ninguna base granular con suelo seleccionado y compactación especial", imprescindible para ejecutar la carpeta superior. En Mainqué se dio un caso similar.

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