El presidente estadounidense aseguró que a diez años de que el huracán dejara cerca de 2.000 muertos y destruyera Nueva Orleans, la ciudad “se está moviendo en la dirección correcta” y se está recuperando gracias al trabajo colectivo de su gente.
“Ustedes me inspiran”, repitió una y otra vez Obama en el discurso que brindó en este nuevo aniversario en el nuevo Centro Comunitario Andrew P. Sanchez, ubicado en una de las zonas más afectadas por el paso del huracán en agosto de 2005, conocida como Lower Ninth Ward.
“Ustedes son un ejemplo de lo que es posible cuando las buenas personas se unen para dar una mano y para construir un mejor futuro frente a la tragedia y a la adversidad”, agregó el mandatario calificando como “notable” el progreso logrado en la última década.
En ese sentido, el jefe de Estado sostuvo que con su esfuerzo comunitario los habitantes de Nueva Orleans lograron superar ampliamente el desarrollo previo a la catástrofe.
El proyecto de reconstruir la devastación de Katrina “no era simplemente restablecer a la ciudad como había sido. Era construir una ciudad como debía ser”, aclaró y detalló los logros obtenidos citando algunos ejemplos de pequeños comerciantes que no se dieron por vencidos y volvieron a empezar o de jóvenes que se involucraron voluntariamente en las acciones de recuperación.
Así, bajo esa premisa, Obama recordó que antes de la tormenta la tasa de graduación de la escuela primaria era del 54%, mientras que hoy es del 73%. Asimismo, antes de 2005 la matriculación universitaria era del 37% y ahora casi alcanza el 60%.
Con un discurso que por momentos puso el énfasis en las diferencias que existen con la comunidad afroamericana local y la blanca, el presidente estadounidense dijo que Nueva Orleans “había estado plagada por largo tiempo por una inequidad estructural que dejó a mucha gente, especialmente pobre, especialmente de color, sin buenos empleos”.
"Demasiados niños crecieron rodeados de delitos violentos, y asistían a escuelas de baja calidad donde pocos tenían una oportunidad de salir de la pobreza. Y así, como contra un cuerpo ya débil y desnutrido, la tormenta golpeó", continuó el presidente.
Y si bien la “resistencia extraordinaria” de los pobladores llevó a que el escenario actual sea distinto, advirtió que aún queda trabajo por hacer.
Por ejemplo, destacó, una familia afroamericana tiene la mitad del ingreso de una familia de blancos y cerca del 40% de los niños viven aún en la pobreza en Nueva Orleans.
"Por eso, nuestro trabajo no está terminado”, sentenció el mandatario y llamó a no descansar y seguir adelante.
El 29 de agosto de 2005, el huracán azotó con fuerza desde el Golfo de México dejando cerca de 2.000 muertos, cerca de 1 millón de personas desplazadas y cifras millonarias en pérdidas. Además de la tragedia natural, el paso del huracán quedó como uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Estados Unidos por la lenta e ineficaz respuesta del entonces gobierno federal a cargo de George W. Bush.
"Lo que comenzó como un desastre natural se convirtió en uno causado por el hombre: un gobierno que no cuidó de sus propios ciudadanos", recordó en su discurso Obama, que en aquel entonces era aún senador nacional por el estado de Illinois.
En su visita de un día al estado de Luisiana para conmemorar el décimo aniversario del huracán, Obama mantuvo encuentros con residentes y jóvenes locales, así como también participó en una mesa redonda con funcionarios y miembros de agencias relacionadas con tragedias naturales con el objetivo de analizar los avances alcanzados en materia de preparación nacional en este tipo de desastres masivos.
Allí, ante más de una veintena de participantes, el líder demócrata reconoció que “quizás, la lección más importante que dejó Katrina es la necesidad de asegurarse de que hay una comunicación de confianza y efectiva entre los ciudadanos, el gobierno y la sociedad civil”.

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