Jóvenes y familias sobrevivieron al invierno en el refugio para ancianos

Jóvenes y familias sobrevivieron al invierno en el refugio para ancianos
El lugar funcionó con más servicios que en 2011, pero se readecuaron a las personas que no estaban contempladas.
La situación de calle de cientos de personas en la Capital correntina es una realidad que trasciende a la ayuda de cualquier organismo público o privado. De todas formas, desde distintas áreas llevan adelante programas y formas de asistir a los sin techo, aunque "pese a la ayuda que se les brinda, se niegan a salir de esa situación y eligen estar en la calle", aseguró a EL LIBERTADOR la coordinadora del área de la tercera edad de Desarrollo Humano, Nelly Pintos.

Desde la dependencia gubernamental cada invierno se habilita el refugio Juan Pablo II para las personas mayores en situación de calle. Sin embargo, "este año también llegaron jóvenes y dos madres con sus hijos", comentó Pintos.

La llegada de "personas de un sector etario para el que no se estaba preparado, implicó una demanda a la que se tuvo que hacer frente, porque no se las podía desatender", señaló la fuente.

En los tres meses en los que funcionó el refugio hasta el pasado 1 de octubre, fueron asistidas 60 personas en total. De esa cantidad, entre 20 o 25 se trataron de jóvenes, mientras que fueron dos las madres, una de ellas embarazadas, "las que llegaron en busca de ayuda, y sobre todo, de contención", recordó la encargada de las gestiones para el funcionamiento del lugar.

"La llegada de personas que no eran de tercera edad obligó a que se rearmarán las funcionalidades, porque entre los distintos problemas, el horario de descanso entre personas mayores y jóvenes no es el mismo", recordó Pintos. Es por ello que se decidió "crear un cuarto aparte para los jóvenes", agregó.

Entre otros de los problemas, mencionó que "muchos de los chicos llegaban drogados, por lo que hubo que establecer pautas que las incorporaron por la necesidad de pasar la noche". En este sentido, la funcionaria admitió que "las personas en situación de calle no quieren dejar esa realidad, pero el invierno se les hace muy duro, por lo que aceptan permanecer en un lugar cerrado". Sin embargo, las diferencias etarias desaparecen porque "jóvenes y ancianos eligen la calle".

Las madres que fueron refugiadas con sus hijos permanecieron en modo temporario, ya que "se las ubicó en otro lado, como fue el caso de una que estaba con sus dos hijos, y en un terreno donado por el Municipio se le construyó una casilla", indicó Pintos.

CAUSAS

En el caso de las mujeres con niños, "llegaron por razones explícitas, como la violencia familiar en sus casas", aseguró Nelly Pintos. En cambio, la llegada de jóvenes "se produjo porque hay más chicos que están en la calle que carecen de contención familiar y por eso evitan estar en sus hogares", agregó.

Al estar en la calle "estos chicos no estudian ni trabajan, por lo que hay que incluirlos", manifestó la fuente.

La forma de trabajar para con jóvenes y ancianos coincide en el aspecto de que "no se los puede obligar a hacer nada que no quieren", aseguró la encargada de asistirlos en el refugio. Por ello es que durante el verano las acciones en el refugio son interrumpidas, debido a que "las personas que permanecen en el invierno, cuando sube la temperatura dejan de asistir", concluyó.

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