El justicialismo salió a defender al titular del IPV luego de la polémica por las casas K hechas en Mendoza

Fue luego de que desde el radicalismo pidieran la renuncia de Carmelo Simó y lo trataran de “mentiroso” e “inútil”. Desde el oficialismo explicaron que el funcionario nunca ocultó y tergiversó información, sino que reconoció un error y lo enmendó.
El PJ salió a cruzar duro al senador provincial de la UCR, Sergio Moralejo, quien trató de “inútil” y “mentiroso” a Carmelo Simó, titular del Instituto Provincial de la Vivienda, además de pedir su renuncia luego del escandalete desatado por una publicidad del gobierno nacional sobre la cantidad de casas construidas en Mendoza.

Las poco sutiles afirmaciones del legislador radical recibieron respuestas del mismo tenor. Carlos Bianchinelli, presidente del bloque justicialista de Diputados aseguró que “haber tratado así a Simó fue de baja calaña. Es una vergüenza".

Bianchinelli redobló la apuesta, criticó abiertamente lo hecho durante el gobierno de Julio Cobos y disparó: “¿Justamente ellos hablan de mentir? Cuando supe lo que había dicho Moralejo me acordé de la película ‘Mira quién habla’. Cobos dio por terminadas obras que ni siquiera empezó”.

La discusión se planteó cuando el martes pasado Simó reconoció que el número de viviendas hechas en Mendoza con fondos federales eran menos de las 17 mil anunciadas por el gobierno de Cristina. Unos días más tarde, y luego de consultar al Ministerio de Planificación, el funcionario mendocino completó la información y señaló que no se habían tenido en cuenta unas construcciones realizadas por la gestión de Néstor Kirchner cuando Roberto Iglesias todavía era gobernador de Mendoza. Con ese dato, la cifra más o menos cuadró con el aviso que se pasó en la transmisión de Fútbol para Todos del fin de semana pasado.

Para la presidenta provisional del Senado, Miriam Gallardo, “lo más llamativo fue que haya sido Moralejo el que habló de esta manera, porque hasta ahora había demostrado ser una persona con criterio”.

La legisladora explicó que lo ideal -antes de pedir la renuncia de Simó y descalificarlo- hubiese sido citarlo nuevamente a la Legislatura para que pueda dar su versión de los hechos y explicar dónde radicó la diferencia.

“Porque, en definitiva, lo que hicieron ahora, fue un despropósito”, sentenció.

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