El ex presidente Fernando de la Rúa analizó esta mañana en diálogo con Frente a Cano los sucesos de diciembre de 2001 que provocaron su salida del Gobierno.
“La división se dio porque un sector del justicialismo bonaerense promovió un golpe civil para hacerse con el gobierno, en lugar de ayudar a superar el enfrentamiento del Fondo Monetario Internacional”, enfatizó.
En tal sentido, responsabilizó a Carlos Ruckauf y a Eduardo Duhalde por los hechos de violencia que se vivieron a fines de 2001, y los acusó de haber fogoneado los enfrentamientos en la provincia de Buenos Aires.
“Vivíamos días muy difíciles, muy complejos; era muy duro tomar medidas cuando se tenía en contra al FMI, al justicialismo que quería el poder, y al radicalismo que no estaba dispuesto a ayudar”, recordó.
El ex mandatario indicó que Argentina era una verdadera bomba de tiempo, dada la “tormenta de tiempo” que el gobierno había recibido d el agestión de Carlos Menem, con déficit, recesión y desempleo. “Fue algo contra lo que luchamos, pero al final no pudimos con las crisis globales y financieras internacionales”, agregó.
Asimismo, admitió que se arrepiente de haber declarado el estado de sitio por pedido de los que promovieron lo que él insistió, fue un golpe civil.
“Me arrepiento de haberlos oído y de haber dictado eso. Soy contrario a esas medidas, lo hice pensando que era un deber patriótico y me engañaron”, manifestó.
El estado de sitio, aclaró, tuvo como respuesta el cacerolazo, que opinó no fue espontáneo, aunque sí lo fue la adhesión de la gente.
Además, consideró que los enfrentamientos en Plaza de Mayo estuvieron fogoneados, y que el orden de desalojar el espacio fue de la jueza y no del Gobierno.
“Nunca ordené una represión, me duele que hayan pasado esas cosas”, sostuvo.
Finalmente, se refirió a la llegada de Domingo Cavallo, y recordó que lo reclamaba la gente, a través de manifestaciones públicas, y afirmó que también lo reclamaba la cúpula radical.
“Le agradezco que haya asumido en un momento en que nadie quería. Se jugó el capital que tenía porque la esperanza suya y la mía, era que el FMI cumpliría con su misión internacional de asistir y no lo hizo; en lugar de eso nos empujó a la caída”, recalcó por último.




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