Finalmente, hay fecha. El gobernador Hermes Binner dio a conocer ayer -tal como estaba previsto- el cronograma electoral de la Provincia para el próximo año: el 22 de mayo serán las internas abiertas y el 24 de julio las generales para elegir gobernador, vice, legisladores provinciales, intendentes y concejales.
La elección general en Santa Fe será además con el sistema de boleta única que sancionó la Legislatura recientemente. Aunque como todavía falta la reglamentación de la misma, aún cabe la posibilidad de que se use también para la interna.
CIERRE DE LISTAS
Es probable que los políticos no se tomen vacaciones. Es que el cierre de listas quedó determinado para el 21 de febrero, con lo cual, las temperaturas elevadas no solamente se darán por el verano, sino también porque el ambiente político estará más que caldeado. Las negociaciones en las agrupaciones políticas estarán en el medio de la escena durante una temporada estival que se anticipa tórrida.
Por caso, es lo que pasa en las dos fuerzas que aparecen con más chances de pelear la Gobernación y las principales intendencias, el Frente Progresista y el Partido Justicialista.
En el Frente Progresista el gobernador Binner tiene un candidato, Antonio Bonfatti, y aparece Miguel Lifschitz como alternativa para el caso de que el ministro no termine de levantar vuelo. Además, Rubén Giustiniani también peleará por ese cargo desde el socialismo, el radicalismo propone a Mario Barletta y está Carlos Comi del ARI.
En el PJ, en tanto, la posibilidad de una fractura persiste. Es que Agustín Rossi, ya lanzado como candidato K, exige un apoyo expreso de todos los sectores al Gobierno nacional. ¿Accederá el reutemismo? Es una verdadera incógnita porque justamente Carlos Reutemann calla.
Por ahora no parece una posibilidad cercana. Pero tampoco imposible si se tiene en cuenta que Ricardo Spinozzi no se animó a descartar que el Lole sea candidato a vicepresidente de Cristina. Lo que prueba que en realidad ni los dirigentes de su sector saben qué va a hacer el senador (ver aparte).
Con este panorama, ahora hay una certeza: un cronograma electoral que no deja demasiado espacio a dilaciones.







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