Juicios por crímenes de lesa humanidad

Juicios por crímenes de lesa humanidad

Por Pablo Salgado

En los últimos años, a partir del esfuerzo de familiares, organismos de derechos humanos, hombres y mujeres de la justicia, y con la determinación del gobierno de derogar las leyes de obediencia debida y punto final, en las ciudades más importantes del país avanzaron los juicios a militares y civiles, y se avanzó un peldaño más en la búsqueda de verdad y justicia: Los juicios por la verdad, pasaron a convertirse en causas penales concretas. 

Con la declaración de varios testigos y sobrevivientes, se ramificaron los casos, y comenzaron a aparecer nombres de empresarios, jueces, civiles, que tuvieron complicidad o activa participación acompañando, avalando y apoyando el golpe. O, en algunos casos, haciendo la vista gorda y permitiendo que en sus empresas operaran grupos de tareas para secuestrar y torturar. 

El procesamiento en 2012 de Carlos Blaquier, propietario del Ingenio Ledesma, la investigación sobre la desaparición de delegados gremiales en la filial argentina de Mercedes Benz, las irregularidades en la CNV (Comisión Nacional de Valores) durante la dictadura. Estos son algunos ejemplos de ese camino tomado.  

Unas líneas van más rápido que otras. El gobierno, por ejemplo avanza de la mano del Presidente de la Comisión Nacional de Valores, Alejandro Vanoli, en un "Nunca Más" bursátil, explicando las herramientas de la dictadura para expoliar, saquear, apretar y robar a los empresarios que se resistían a sus designios. 

El caso Papel Prensa es tan solo la punta de ese iceberg.

Todos estos hechos anteriores permitieron dar entidad a un nuevo concepto: Desde ahora, la denominación para titular el periodo entre 1976 y 1983 es "Dictadura Cívico-Militar". 

Los medios de comunicación fueron quedando en un segundo plano en las investigaciones, y en los juicios. Poco a poco, en Bahía Blanca, La Plata o Mar del Plata, por ejemplo, en la certeza de un verdadero cambio de paradigma, testigos de esos años de plomo y horror fueron  rearmando sus propias historias y encontraron el espacio para hablar, para contar, y para explicar que muchos dueños de medios, muchos gerentes, apoyaban el golpe en tres niveles: En sus páginas, con sus editoriales e ideología; con la complicidad, ocultando desapariciones; y en la acción delatora, marcando a sus propios trabajadores en las redacciones o talleres.

Este es el contexto y el marco necesario para entender lo que ahora ocurre, las citaciones anunciadas y las que están por venir, en la medida que este proyecto político tenga continuidad. No sería descabellado pensar que algunos presidenciables oficialistas manden al freezer los procesos.

Comentá la nota