La tercera jornada del debate oral por la violación y muerte de Sofía Viale en General Pico y otros tres casos de abusos sexuales desarrollada este miércoles fue breve, pero contundente por el aporte de algunos testigos.
En el tercer día del juicio celebrado en la sede del Colegio de Abogados el Tribunal y las partes escucharon los aportes de nueve vecinos del barrio Ranqueles. Comenzó pasadas las 8 de la mañana y concluyó minutos antes de las 10:30 horas.
Ya la segunda jornada del juicio había resultado negativa para la estrategia de defensa de Dupuy, quien llegó a juicio acusada de ser “coautora” de “homicidio doblemente calificado, por alevosía y criminis causa”, aunque la Fiscalía en su alegato de apertura indicó que, de no poder comprobar la grave acusación, sí demostraría que la mujer fue “encubridora”.
El hijo de Dupuy indicó que su madre estaba en la casa alrededor de las 21 horas del día en que mataron a Sofía, pero luego retrocedió en su versión cuando el querellante le advirtió que estaba ubicando a su mamá como supuesta homicida. Caber recordar que la coartada de la mujer es que ese día trabajo hasta las 12 de la noche en la Terminal.
El confuso aporte del jovencito de 17 años abrió una señal de advertencia para el Tribunal, y sumó expectativas a la Fiscalía y la Querella para indagar y avanzar en la más grave de las acusaciones contra la mujer.
El testimonio que aportó ayer una vecina lindante a la casa de Janssen y Dupuy reafirmó la teoría de que la acusada –al menos- sabía qué había hecho su esposo.
María Lis Bambini prestó declaración y relató lo ocurrido dentro de la casa en el momento del allanamiento por el abuso de Micaela, donde había sido convocada como “testigo de actuación” por la policía.
La vecina indicó que se encontraban dentro del inmueble, cuando el jefe de Criminalística Horacio Sarranz –luego de revisar el piso de patio con un palito- ingresó y le preguntó a Dupuy “si había algo enterrado debajo de la parrilla, porque la tierra estaba floja”. En ese instante, según recordó Bambini, María de los Ángeles Dupuy “rompió en llanto” y tuvo una crisis de nervios. La misma versión había dado Sarranz en el primer día del juicio.
Ante las preguntas de las partes intervinientes, la testigo no dudó en considerar que Dupuy “sabía que Sofía estaba enterrada ahí”, ya que hasta ese instante ningún investigador había siquiera cavado en el lugar.
Otro de los vecinos del barrio Ranqueles observó que Janssen “entrenaba y maltrataba” a los 7 perros que tenía en el patio para que no hicieran pozos en un lugar determinado. El dato ya había sido aportado por peritos que trabajaron en el lugar, quienes indicaron que había pozos en todo el patio, menos debajo de la parrilla, donde supuestamente el homicida retiraba los animales “a golpes” y al grito de “salgan de ahí”, según indicaron ayer los vecinos lindantes.
Otro de los macabros detalles que trascendieron fue que Janssen regaba a diario únicamente el espacio ubicado debajo de la parrilla, ya que el resto del patio el piso “parecía de piedra”, para lograr que el suelo en ese sector cediera el cuerpo se hundiera.
Algunos de los vecinos indagados remarcaron también que a Janssen se lo observaba casi todos los días en la vereda de su casa, observando el paso de las mujeres y “piropeando” en algunos casos. Uno de los vecinos citó un caso concreto, que generó comentarios en la zona una semana antes que desapareciera Sofía, cuando el asesino habría intentado capturar a una joven para ingresar a su domicilio, pero la víctima escapó.
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