Juicio a Payela: la víctima no quiere declarar porque no está en condiciones emocionales

Juicio a Payela: la víctima no quiere declarar porque no está en condiciones emocionales
Cristhian Ezequiel Saucedo -en la foto, con remera a rayas horizontales verdes y negras- presentó un certificado médico para no declarar en el juicio a Gabriel Rolando Payela -en la foto, en primer plano- acusado de intento de homicidio agravado. La policía llevó al pibe hasta el Centro Judicial. Un forense lo examinará y el lunes se sabrá si declara.

Este jueves se aguardaba la declaración de Cristhian Ezequiel Saucedo, “Chanchi”, la víctima, en el juicio que se le sigue a Gabriel Rolando Payela, acusado de intento de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Sin embargo, el chico llevó un certificado médico, firmado por una sicóloga del Centro de Salud, que aconseja que no preste declaración para no exponerlo a un situación que atentaría contra su "equilibrio emocional". El chico sigue en tratamiento sicológico.

En el verano de 2011, Payela le pegó un balazo en la cabeza al chico, cuando este tenía 14 años, después de correrlo y tomarlo de la mochila, porque supuestamente le había robado un tacómetro de un auto estaba estacionado frente a su taller mecánico.

La semana pasada, en la primera jornada del debate, Saucedo estaba citado para declarar pero no se presentó. El fiscal Jorge Marcelo Amado insistió ante el tribunal sobre la necesidad de su testimonio. Y los jueces dispusieron volver a citarlo para este jueves, y, advirtieron, hasta podrían llevarlo con la policía si no se presenta. Los alegatos estaban previstos en la misma jornada, pero se postergaron.

En primer término, este jueves, declaró un excuñado de Payela, Adrián Ricardo Odoñez, un empleado municipal de 47 años. Dijo que le llevó el arma a Payela para que la "limpiara" tres o cuatro meses antes del hecho. Aseguró que se la había dado un hermano "para que la asentara y la tuviera para defensa personal". Había sufrido un asalto detrás del cementerio.

Ordoñez declaró que no sabía si el revólver funcionaba y tampoco si estaba cargado al momento de dárselo a Payela.

El fiscal Jorge Marcelo Amado reveló que el arma nunca estuvo asentada, según figura en el informe del REPAR, el organismo de la policía que lleva el registro de las armas civiles. Por esa razón, le pidió a los jueces que envie una copia de la declaración del testigo al fiscal de turno, ya que, a su juicio, confesó un "delito formal", la tenencia ilegal de un arma de fuego.

Idas y vueltas con Saucedo

Saucedo no se presentó al inicio del debate, este jueves. Por eso, después de la declaración de un testigo, los jueces pasaron a un cuarto intermedio de quince minutos y solicitaron a la policía que busque al testigo, que había sido notificado a primera hora de la mañana de su citación.

A las 11, acompañado por dos policías, Saucedo arribó a la Ciudad Judicial. Sin embargo, el chico presentó en mesa de entradas un certificado médico firmado por la licenciada en sicología Gladys Kruber, del Centro Asistencial de Santa Rosa. "El paciente ha sido evaluado y no se encuentra en condiciones de exponerse al juicio oral". La profesional asentó que es necesario evitar esa situación para "preservar el equilibrio emocional" de Saucedo, que permanece con tratamiento sicológico.

El fiscal Amado pidió que lo revise un médico forense para comprobar si es cierto que no está en condiciones de afrontar un testimonio judicial. Estimó que es "fundamental" la declaración de la víctima. El abogado defensor, Guillermo Barreto, no se opuso. Pero advirtió que Saucedo se expone a una contradicción. Por un lado, si confiesa que hubo una agresión hacia el acusado, podría autoincriminarse, y si no lo hace, "faltaría a la verdad".

Los jueces decidieron darle intervención al forense. Examinará a Saucedo y el lunes a las 9.30 horas se reanudará el debate y se sabrá si, finalmente, declara o lo relevan de hacerlo.

El caso

El hecho, un típico caso de justicia por mano propia, ocurrió frente a la casa dónde vivía Payela, en el barrio Zona Oeste Quintas, de Santa Rosa, el 17 de enero de 2011. El acusado llegó al juicio en libertad, solo estuvo un mes detenido. En la primera jornada, la semana pasada, Payela declaró que se le disparó el revolver en el forcejeo: “No quise disparar el arma”.

La cámara está integrada por los jueces Elvira Rosetti, Miguel Ángel Gavazza y Miguel Ángel Vagge. El juicio se había postergado el pasado 3 de diciembre, a último momento, por la asunción como jueza de Alejandra Ongaro, que había sido la fiscala del caso.

Saucedo tenía catorce años cuando Payela le disparó frente a su casa de Posta de Yatasto y Tartaglia, del barrio Zona Oeste Quintas. Salvó su vida de milagro: permaneció varios días en estado crítico, con la bala alojada en su cabeza, cerca del ojo izquierdo, aunque finalmente pudo recuperarse. De todos modos, aún hoy sufre las secuelas del disparo.

Payela, de 39 años, es empleado municipal en Santa Rosa desde hace 25 años, actualmente vive en Uriburu y está adscripto como cadete en la Legislatura provincial. Tiene una mujer y tres hijas, de 7, 9 y 16 años. Lo defiende el abogado Guillermo Barreto.

Días previos al inicio del juicio, la familia de la víctima desistió de participar como querellante en el juicio después de llegar a un acuerdo extrajudicial, en el plano civil, con el acusado. Esto incluye el pago de una suma mensual, unos 1.000 pesos, para que el joven realice un curso de chef durante tres años.

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