Desde la Dirección de Derechos Humanos y Grupos Minoritario, Discriminación, Xenofobia, Trata de Personas y Discapacidad de la Defensoría del Pueblo de Formosa se refirieron a las diferentes jornadas de audiencias del juicio oral y público que se desarrollaron en el Tribunal Oral de Formosa.
“En este contexto –dijo– llama poderosamente la atención que en vísperas de las elecciones primarias se afirmó en los medios de prensa que el Gobierno de Formosa tiene afinidad ideológica con la dictadura. Desde ya me adelanto a decir que el derecho a expresión respetado y garantizado por el sistema democrático debe utilizarse para el fortalecimiento del sistema y no en detrimento de aquel. Por lo cual entiendo, como una desmesura asociar a un gobierno provincial o nacional o a un partido político con una ideología absolutamente incompatible con un sistema que con aciertos y errores se mantiene a través del voto y el consenso popular. Claro resulta que una opinión puede causar más daño, depende del momento en que se la emite y del objeto con que se la expresa. Resulta comprensible que aquellos que sufrieron una dictadura alberguen fantasmas; pero no es aceptable que por ello se trate de imponer una idea errónea”.
“Desde este organismo –agregó– nos cabe el deber de evitar o salir al cruce de ataques que van mas allá de un gobierno o de un gobernador o de un partido político y que perjudica las instituciones, máxime cuando el mismo sistema por los que lucharon y murieron, les permite canalizar sus ideas por todos los medios que este garantiza. Desde esta Defensoría se expresa que la madurez del pueblo formoseño y su convicción de que el sistema democrático es absolutamente perfectible, impide pensar que el mismo pueda sostener a través de sus votos a un gobierno que pudiese ser antidemocrático o con fisonomías dictatoriales. Ha sido un tema analizado por esta Defensoría desde hace unos meses los continuos ataques al Gobierno provincial en particular por medios nacionales y que originaron un pedido de intervención federal. Así han centrado su atención en las comunidades aborígenes, asociando hechos sucedidos con una pretensa persecución sistemática - genocida, apareciendo ahora denuncias respecto a la existencia de un resurgimiento de una imaginaria ideología dictatorial”.
Gialluca dijo además que “no puedo afirmar una connivencia en este tipo de denuncias, pero sí una sospechosa coincidencia, la gravedad como sostuve párrafos arriba, no reside en la discrepancia o en la opinión que cualquier ciudadano pueda tener y que tiene derecho a tenerla, sino al efecto de que tal opinión, expresada por medios de prensa nacionales o personas extrañas a nuestra provincia tengan esa visión, resultará y resulta, una anécdota pues el pueblo formoseño, ideas claras y maduras al respecto; pero esa misma mirada producidas por quienes conocen y viven en nuestra tierra, se constituyen en un verdadero insulto institucional”.
“Por ello –afirmó– resulta de importancia, recalcar que para construir no hay que destruir, hay que aportar, no erigirse en un fiscal público y sin ninguna prueba realizar tamañas afirmaciones, por el contrario la persecución y el sufrimiento, debe dejar una enseñanza que la democracia sólo se la defiende con más democracia es decir, con más libertad, derechos humanos, respeto al prójimo, participación ciudadana, para que nunca más los cobardes actúen como lo hicieron en el pasado y como lo siguen haciendo con su pensamiento sin arrepentimiento alguno en el presente”.

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