El juez Eugenio Zaffaroni tiene una debilidad. El mismo lo admite. "Cada vez que llego a una ciudad, pregunto a qué pileta de natación puedo ir", dice.
Desde el miércoles está en Santa Rosa. Y ese mismo día estuvo nadando en la pileta del Club All Boys, en la calle Mansilla, según confiaron fuentes de la institución a Diario Textual.
El juez comenzó a practicar natación en 1995, mientras se encontraba viviendo en México. "Vi que todo el mundo nadaba, y yo no sabía", sostiene. "Me anoté en un gimnasio de mi barrio y, clase a clase de media hora de duración, empecé lentamente a aprender –como los nenes– a tirarme, a moverme. Al año, ya nadaba, después fui practicando el estilo y me largué a competir en aguas abiertas".

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