En una entrevista con Horacio Serafini, el Gobernador de Salta analizó la realidad política y social del país
SALTA.- Juan Manuel Urtubey analizó, en una extensa entrevista, los pormenores de la realidad política y social del país de cara a las elecciones presidenciales de 2015 que tendrán como rasgo característico la ausencia de Cristina Fernández de Kirchner como candidata.
Consultado por Horacio Serafini, periodista del diario La Voz del Interior, el Gobernador de Salta "prefiere hablar sobre las realizaciones y los pendientes de sus siete años de gobierno en Salta, cuando llegó al frente de un proyecto político que "le puso fin a la hegemonía de una familia (los Romero) de 25 años en el poder", más que de sus aspiraciones como uno de los siete precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria (FPV) que aspiran a suceder a Cristina Fernández". Catalogado como "un kirchnerista singular", Urtubey "reconoce el liderazgo de la Presidenta, pero propugna una "conducción más colectiva", al igual que difiere de los presidenciables que hacen cotidianos votos de fe kirchnerista para mejor posicionarse hacia 2015".
Con la pregunta sobre los pasos a seguir ante el fallo a favor de los fondos buitres comenzó la entrevista publicada hoy en La Voz del Interior. "Argentina debe hacer escuchar su posición sobre lo que puede hacer. No se puede exigir al país medidas de cumplimiento imposible. Quieren poner de rodilla a una Nación soberana. Pero Argentina debe establecer una mesa de negociación para arribar a las mejores condiciones. Al margen de la discusión sobre jurisdicción, debe hacer valer su soberanía en términos de discusión política. Creo que se va a terminar imponiendo algo que tenga que ver más con la razonabilidad que con los intereses económicos. Siempre se habilita una instancia de negociación. Los acreedores buscan sacar la mayor cantidad de plata posible, nosotros la menor. Esto abre una instancia de negociación, aunque bastante más exigida desde nuestra posición. La única manera de cumplir es sobre la base de negociaciones previas", contestó Urtubey.
-¿Cómo evalúa la reacción que tuvo la oposición?
-Es una tradicional costumbre argentina aprovechar para beneficio propio cuestiones que deberían ser asunto de Estado. Son miserabilidades propias de la política pensar.
-En mayo próximo, habrá elecciones a gobernador. ¿Usted irá por su re-reelección?
-En principio sí, pero no está resuelto. Si es necesario que lo sea para que este proyecto político muy plural que construimos en Salta tenga continuidad, lo seré; si no, no.
-Pero también irá a las Paso para buscar ser el candidato presidencial del FPV.
-No creo en la lógica del "Deportivo ganar siempre", sí en la necesidad de generar proyectos colectivos. Trabajo para colaborar en la construcción de un proyecto colectivo en el país, que tenga que ver con una Argentina federal, de fuerte desarrollo y de valor agregado; un desarrollismo moderno. En ese proyecto, el más competitivo de todos los que aspiramos serlo, será el candidato. Si me toca serlo a mí, lo seré. Si no acompañaré a otro. Néstor construyó un espacio político. El proceso de construcción fue más colectivo que individual.
-¿Con Cristina eso desapareció?
-Cuando la conducción es tan fuerte, lo colectivo cede frente al liderazgo. Pero lo que viene es mucho más horizontal porque no hay un liderazgo alumbrado nítidamente. Vamos a una conducción mucho más colectiva.
-¿Qué lo hace un precandidato distinto de los otros seis kirchneristas?
-Yo me resisto a que la discusión del futuro de Argentina tenga como patrón de referencia la política del Puerto. Hoy la elección nacional se está planteando como una especie de interna de porteños, o de bonaerenses. Yo apunto a construir desde una lógica mucho más federal, que nos sentemos a discutir primero proyectos de desarrollo de Argentina. Hasta ahora no escuché a ningún candidato decir qué va a hacer para generar valor agregado para desarrollar una clase media rural más dinámica; que infraestructura se necesita para eso; como darle competitividad a los sectores productivos para dejar de alimentar los grandes cordones de los grandes centros urbanos. Discutir eso es lo primero, no el reduccionismo de tratar de posicionarse diciendo que soy más parecido a esto o menos parecido.
-De ser presidente, ¿qué políticas mantendría y cuáles cambiaría?
-En términos de estructura y de soporte social, en Argentina hemos dado un paso importantísimo. Ahora hay que generar una logística de energía que permita ser más competitivo, junto con garantizar una política de transporte y de comunicaciones. Sólo así podremos acceder al mercado de capitales, no sólo el sector público sino sobre todo el privado, a tasas razonables. No significa arrodillarse frente al imperio. El sector privado de Bolivia se financia a menos de cinco por ciento y Evo Morales no es servil del imperio.
-¿Cómo percibe a la oposición, desde Massa hasta el frente Unen?
-Sólo veo que están en contra de nosotros. No he escuchado una propuesta superadora de qué van a hacer en el país. Sólo los escuché decir de qué están en contra. Argentina ya vivió procesos en los que el patrón referencial era estar en contra del Gobierno.-Según las encuestas, Scioli es el principal candidato del oficialismo...
-Siempre sucedió eso. El gobernador de Buenos Aires y el ganador de la última legislativa en esa provincia fueron los favoritos hasta que faltara menos de un año para la elección. El resultado, después, fue que ninguno de ellos llegó a presidente. No hay un maleficio sino que se debe a que tienen una mirada diferente del país. Argentina se construye por síntesis de multiculturalidad fuerte.
-¿El próximo presidente surgirá de un balotaje?
-Yo creo que sí. Eso obligará a que tengamos que hablar mucho más entre todas las fuerzas políticas.
-¿Qué relación establecería con el FMI?
-Tenemos que conversar absolutamente con todo el mundo. No quiere decir que es entrega de soberanía. No voy a entregar la toma de decisiones a organismos multilaterales ni a grupos económicos y de presión. Pero creo que la Argentina tiene que hablar con todos.



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