El gobernador tiene que postularse junto a Amaya, porque no tiene otros candidatos viables. Quiere apuntalar al diputado Casañas como rival, para evitar a Cano.
El Zar está golpeado por muchos flancos, pero juega fuerte, buscando evitar que el poder se le siga escurriendo.
Las encuestas que encargó le dieron resultados desastrosos a potenciales candidatos como Osvaldo Jaldo, Silvia Rojkés, Juan Manzur, y hasta la propia Beatriz Rojkés.
Por eso, tendrá que recurrir a los "testimoniales". Se expondrá él mismo, acompañado por el intendente Domingo Amaya, que lo supera en imagen, según la última encuesta de Quality Latinoamérica para CONTEXTO.
El malhumor social crece y apunta peligrosamente contra el oficialismo. Por eso, el PJ pondrá toda la carne al asador. Alperovich apela a conmover a legisladores, intendentes y jefes comunales con la esperanza de una nueva y remota re-re-reelección. Sabe que en los comicios de medio término, cuando no está en juego nada a nivel provincial o municipal, es muy difícil movilizar a la maquinaria de punteros.
El gobernador tiene que ganar con amplitud para poder soñar con otra improbable reforma constitucional, o al menos para negociar su propia sucesión dentro del peronismo.
Mientras, como viene ocurriendo desde hace una década, la oposición parece jugar inocentemente a favor de Alperovich.
El viernes último el diputado Juan Casañas (UCR) irrumpió con bombos y platillos en el programa matutino de Canal 10, en dónde son censurados sistemáticamente los dirigentes opositores más “picantes” y conocidos.
En el aparato de propaganda alperovichista nada se improvisa.
Casañas es el candidato soñado por Alperovich. Lleva cuatro años como diputado pero casi nadie lo conoce. Ni siquiera tiene registro en las encuestas. Solamente se lo vincula con las luchas del empresariado agrícola.
Extrañamente, por esos juegos de la política, Casañas contaría con el apoyo explícito de los popes radicales (y el beneplácito silencioso del alperovichismo) para encabezar la lista opoitora en agosto.
No se sabe bien cuál es el arreglo. Pero encajaría perfectamente en la estrategia de Alperovich, y podría resultar la tumba electoral para la UCR, más allá de las virtudes personales del candidato.
No se puede enfrentar a la dupla Alperovich-Amaya con un contendiente que carece de envergadura política y electoral mínima, y que resultaría funcional a los objetivos de la Casa de Gobierno. Que se olvide la UCR de sus chances electorales en 2015 si no hacen un papel enjundioso este año.
Decenas de miles de tucumanos están a la espera de una alternativa fuerte que le ponga límites a Alperovich.
Y no es que los radicales no tengan otro candidato.
El senador José Cano es, junto con Amaya y Alperovich, uno de los tres políticos que superan por decenas de puntos al resto de la dirigencia.
Para inquietar al gobierno, la boleta opositora tiene que llevar bien grande el nombre del senador. A esta altura, Cano parece el único capaz de liderar una opción política con posibilidades reales de disputarle el poder el alperovichismo.
Por un lado, unificando a la dirigencia radical dividida y confundida por las maniobras de la Casa de Gobierno, y por el otro, asimilando el respaldo de otros partidos que coinciden en la defensa de las instituciones, pero que no tienen proyección suficiente para incidir decisivamente en el escenario político.
Se incluyen allí expresiones de centro izquierda, como la democracia cristiana, y el centro derecha, como el macrismo, que llegaron a la Legislatura potenciados por la candidatura a gobernador de Cano, pero que si van solos tendrán un papel muy menor.
Como siempre, Alperovich alimentará a las fuerzas que dividan y drenen a la oposición, como el “tenor de Jaldo” Gumersindo Parajón, o el bussismo.
La UCR elegirá si quiere más de lo mismo, si sigue privilegiando el internismo y los contubernios de comité, o si posee la ambición y el coraje para gobernar alguna vez Tucumán.
El senador Cano tiene ante sí la posibilidad cierta de capitalizar el descontento contra el kirchnerismo y polarizar la elección de 2013, liderando un frente amplio que abra expectativas para terminar con la dinastía Alperovich-Rojkés en 2015.







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