El juez Héctor Ochoa resolvió el procesamiento de Diego Germán García de 22 años y su novia Romina Elizabeth Bareiro, por el crimen de su casero el pasado 5 de diciembre. Se les imputa «homicidio agravado criminis causa», entendiendo que fue para ocultar un robo de dinero a la víctima, con la que los jóvenes compraron numerosos electrónicos y llevaron adelante un increíble viaje por todo el país.
De esta forma el joven Diego Germán García de 22 años y su novia Romina Elizabeth Bareiro de 20, quien tiene un embarazo de 3 meses de gestación, fueron procesados por el delito tipificado en la carátula de «homicidio agravado criminis causa», entendiendo que el crimen fue cometido con el fin de procurar la impunidad del robo cometido contra la víctima.
Este delito que en un juicio oral podría eventualmente significarle a los jóvenes una pena de prisión o reclusión perpetua, quedó fundamentado por el juez en razón de testimoniales que indicaban que Ceballos guardaba gran cantidad de dinero en su vivienda, producto de la venta de un terreno de su propiedad, y el tren de vida que tuvieron los dos jóvenes en el último mes, lo que no se condice para nada con su realidad financiera.
El viaje
La hipótesis sostenida en las pruebas colectadas en la investigación del hecho permite inferir que los jóvenes aprovecharon la ausencia de Ceballos de su casa, quien el 28 de octubre se fue a Bolivia para realizar unos trámites personales, y volvió el 5 de diciembre, el día en que fue asesinado.
Apenas se fue Ceballos, se determinó que los jóvenes se alzaron con al menos, 50 mil pesos que este guardaba en su casa, ya que no tenía cuenta bancaria, y el 29 de octubre la joven pareja se fue en una combi a Ushuaia, para luego costear pasajes aéreos a Buenos Aires, para luego trasladarse a la localidad misionera de Posadas y El Dorado, provincia de la que son oriundos.
En ese frenesí consumista los jóvenes asimismo adquirieron diversos electrónicos, entre ellos una notebook y una cámara digital, en las que dejaron rastros del raid turístico emprendido, en el cual un video muestra a García en un hostal de Ushuaia a su regreso, relatando que estuvieron además en Brasil y Paraguay, ufanándose del tren vida alcanzado en esos días, pero resignados a volver a su vida normal.
Incluso otra prueba incriminante son tres fotos que los jóvenes tenían de cinco fajos de dinero sobre una cama, que se presume serían los 50 mil pesos sustraídos a Ceballos en su ausencia.
La víctima luego regresaría el mismo día en que encontró la muerte, tras lo que se presume fue la discusión con los jóvenes por el faltante, siendo asesinado a golpes y a una maniobra de asfixia en el cuello, siendo hallado 36 horas después aún en compañía de sus victimarios en su vivienda.
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