El ciclo lectivo 2010 finaliza con avances en algunas áreas de la enseñanza, pero con una fuerte inmovilidad y estancamiento en la cobertura educativa del Estado para niños de 45 días a 2 años de edad, a quienes ni siquiera incluyen las estadísticas oficiales.
En tanto, existe un importante número de población con necesidades socioeconómicas y chicos y jóvenes en situación de vulnerabilidad, se considera prácticamente imprescindible que los gobiernos creen ofertas socioeducativas para chicos que no están en edad de cursar la enseñanza formal.
Es un hecho cotidiano que hoy ambos padres trabajen y dejen largas horas a sus hijos que no cuentan con la edad correspondiente para asistir a salas de tres a cinco años, nivel que aún tiene marcadas deficiencias, a pesar de un leve crecimiento.
Eso hace que las más perjudicadas en lo personal y lo educativo por esta situación sean las niñas, que como supuestas madres quedan al cuidado de sus hermanos, en una suerte de un encubierto trabajo infantil, que muchos padres desconocen o no quieren admitir.
Lo cierto es que en el mapa educativo argentino la oferta de este primer tramo de la educación inicial -45 días a 2 años de edad- está en manos de privados, religiosos, ONG's y algunos municipios, lo que ocasiona un gasto más para las familias.
Las modalidades de esta oferta para los más pequeños fuera dela educación obligatoria que comienza a los 5 años de edad en el país es diversa: Hay provincias que tienen jardines maternales, secciones infantiles dentro de escuelas primarias, que no es recomendable, escuelas infantiles, centros educativos complementarios.
Hay innovadoras experiencias dignas de imitar, entre ellas la Escuela Infantil y Sala de Juegos, gratuita, de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), que cubre el radio de las ciudades de San Miguel y José C. Paz, y donde la composición de sus estudiantes son mayormente de barrios pobres con alta vulnerabilidad, algunos de ellos jóvenes padres y madres.
En Ciudad de Buenos Aires, en tanto, a poco de asumir el gobierno de Mauricio Macri denunció la "desigualdad" educativa en el distrito porteño, donde la mayor cantidad de escuelas y jardines de infantes se ubicaban en la zona norte, donde hay menor cantidad de densidad de población, y el sur, con mayor número de habitantes y necesidades socioeconómicas y casi nula oferta de nuevas aulas y vacantes para los chicos.
Esta situación denunciada tres años atrás, aún no se revirtió y según CTERA hay una demanda de "6.500 vacantes" para chicos de nivel inicial, principalmente para la zona sur de la Ciudad. "No es obligación que los chicos de 45 días concurran a centros especializados, pero sí que el Estado dé cobertura y universalice ese nivel", aseveró la secretaria General de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) Stella Maldonado.
Maldonado, junto al secretario de Educación del gremio, Marcelo Mango, presentó el "Informe de Nivel Inicial; Situación de la educación inicial en la Argentina. Actualización al período 2006-2009", elaborado por el Instituto de Investigaciones Pedagógicas Marina Vilte (IIPMV) y el equipo de Nivel Inicial del sindicato.
El aumento del financiamiento educativo, la inclusión de las tecnologías en el aula y entre los estudiantes, la creación de nuevas escuelas y nuevas universidades públicas seguramente son las mejores cartas con la que quiere jugar el gobierno nacional, sin embargo la formación psíquica y social de las personas es gravitante en los primeros 6 años de su vida.
Ese sector desatendido, que no figura en los discursos y en las estadísticas oficiales, es la gran deuda educativa con la que finaliza un nuevo año lectivo.


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