Jaque se quedó sin combustible sobre el final. La "Gran Lole". Había hecho de esta Vendimia su gran apuesta política. Logró convencer a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para que viniera a Mendoza; consiguió cortar la 9 de Julio en Buenos Aires para mostrar la fiesta de los mendocinos, y supuso que organizando el brindis más grande del mundo todos querrían chocar las copas con él.
No pudo darle el reinado a ningún intendente amigo en este año electoral; justo en el momento en que dentro del PJ todos comenzaban a mirar con nuevos ojos al gobernador que, hasta que Cristina llegó a Mendoza, pocos querían llevar en su boleta en octubre.
Fue el juego que Jaque propuso jugar. El de la vendimia politizada, con candidatos y precandidatos pululando por diferentes actos. Todos en busca del éxito y todos en busca de un posible voto. El malargüino lo supo siempre, y por eso hasta cambió de estrategia a la hora de ingresar al teatro griego, para evitar desaprobaciones como en años anteriores. Eso también le salió bien.
Pero no es un dato menor que la reina haya sido de Godoy Cruz. Políticamente eso cuenta. Cuánto, cómo o por dónde se puede traducir el "efecto Vendimia" al campo electoral, es algo que sólo los arquitectos de campaña pueden contestar.
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