Jaliff, el conciliador que vuelve a buscar la vicegobernación

Fue el nexo entre Iglesias y Cobos en los últimos meses. Fanático de Boca, dice que la UCR tiró toda la carne al asador con su lista.
Juan Carlos Jaliff no llegó a su máxima aspiración, pero vuelve a competir por un cargo que ya conoce. A mediados de noviembre pasado decía a Los Andes: “Estoy en el mejor momento, por mi edad y mi experiencia. Ser gobernador es una ambición y un logro que me permitiría terminar mi carrera política de la mejor manera”.

Algunos meses después tejía una alianza con Roberto Iglesias y resignaba esa ambición para secundar al ex gobernador en una fórmula que terminó siendo la ungida en la semana que pasó.

“Ahora hay que ganar. Después de que se resolvió lo interno, ahora la responsabilidad nuestra (por Iglesias y él mismo) y de todo el partido es que trabajemos para ganar el 23 de octubre. El radicalismo de Mendoza, desde 1983 hasta ahora, ha tenido una vocación de poder que nos ha permitido estar peleando siempre con el justicialismo”, dice.

Jaliff tiene 60 años y su patria chica es Palmira. Se recibió de abogado y escribano en la Universidad Nacional del Litoral, aunque jura que nunca ejerció de notario. Es rabioso hincha de Boca Juniors: “Ésta fue una muy buena semana para mí. El domingo grité goles”, dice socarrón el proclamado candidato a la vicegobernación de Mendoza.

Cuentan algunos que, cuando trabajaba en el Senado de la Nación, asistiendo a José Genoud, solía ir a la Bombonera con una radio enorme para escuchar el relato.

Es casado y tiene tres hijos. Sus apóstatas sostienen que es un tanto sanguíneo en la práctica deportiva, al punto de romper una paleta en antiguos partidos de paddle. Anda por arriba del metro ochenta, exhibe unos pocos cabellos plateados que adornan sus parietales y fuma cigarrillos negros. No califica en categoría de dandy.

Algún puntilloso del arte de la elegancia diría que sus modos son campechanos y su andar no luce elegante pero es un tipo respetuoso y de buen diálogo. Esas dos características lo colocan en calidad de personaje reconocido por correligionarios y extraños como una persona de palabra, con códigos y a la vez hábil negociador de acuerdos.

Mucha agua ha corrido bajo el puente. Militante radical desde muy joven, allá por el retorno de la democracia, llegó al directorio del Instituto Provincial de la Vivienda cuando Santiago Llaver era gobernador.

“La gestión que más viviendas hizo en la historia del IPV”, recalca cada vez que puede. Fue ministro de Gobierno de Roberto Iglesias (1999-2003), vicegobernador de Julio Cobos (2003-2007) y tuvo un paso fugaz como presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Actualmente es senador provincial y vuelve a ocupar el segundo casillero de la fórmula de la UCR.

-¿Siempre segundo?

-Tenía aspiraciones para ser gobernador pero más allá de estas aspiraciones legítimas, creo que en esta instancia el radicalismo tenía que llevar a los dos últimos gobernadores en las listas. Me di cuenta de que había dos que estaban mejor en la consideración pública, Cobos e Iglesias. Acepté ser vice en las únicas condiciones que podía aceptarlo. Ser vice de alguno de los dos ex gobernadores…

-¿De Alfredo Cornejo no hubiera sido vice?

-No por Alfredo. Si él hubiera sido candidato, hubiera trabajado fuerte. Lo he demostrado en mi carrera política. Más allá de mis pertenencias internas (NdR: militaba en Causa, que siempre rivalizó con los dirigentes capitalinos), trabajé mucho por la candidatura de (Víctor) Fayad, la de Roberto y en la de (César) Biffi.

-¿Cobos e Iglesias van a poder hacer campaña juntos, después del duro enfrentamiento que protagonizaron?

- Sí, van a poder, porque los dos quieren que ganemos Mendoza y lo necesita el radicalismo nacional.

La elección en octubre es una parada difícil para el radicalismo. La presidenta Cristina Fernández parece ser un aluvión incontenible que arrastra a todas las listas del PJ a la victoria y las encuestas parecen confirmar esa tendencia en Mendoza. Jaliff no lo niega, pero dice que resulta apresurado pronosticar una victoria tanto tiempo antes. “En Argentina, dar por sentado algo seis meses antes es temerario. Pero si así lo fuera, la oferta electoral del radicalismo es muy buena y creo que los mendocinos van a priorizar el tema provincial”.

-¿La UCR va a hacer campaña con una tijera?

-No. Nosotros somos un partido nacional. El corte de boleta va a ser una decisión de los mendocinos. Es una tarea difícil pero existen grandes posibilidades de que podamos romper con el arrastre, que hasta ahora va invicto en Mendoza.

Siempre fue ganador el arrastre nacional. En 2003 no hubo candidato a presidente y Kirchner vino sólo a Malargüe. Es un gran desafío y es por eso es que teníamos que llevar los mejores. Llevando a Cobos e Iglesias tiramos toda la carne al asador.

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