Ante la masiva llegada de inmigrantes a las costas italianas, el gobierno de Silvio Berlusconi está estudiando la posibilidad de darles 1.700 euros a los extranjeros clandestinos para que regresen a sus países, según anunció el canciller Franco Frattini tras una visita a Túnez. En declaraciones al diario Corriere della Sera, el canciller precisó que Italia ayudaría con ese dinero al inmigrante a crear una actividad o encontrar un empleo en su país de origen, de modo que no tenga más necesidad de emigrar a Italia.
Esta nueva polémica sobre el crítico tema de la inmigración estalló luego de que en Lampedusa, la más cercana de las islas italianas a las costas africanas, desembarcó un enorme contingente de norafricanos. La oleada de inmigrantes que llegó a la pequeña y bella isla del Mediterráneo provocó una emergencia humanitaria entre los clandestinos y la población local. Al grito de “Libertad, libertad”, un grupo de tunecinos asaltó un container de alimentos, bajo el argumento de que se sienten prisioneros y no son asistidos por las autoridades. El objetivo del gobierno italiano es tranquilizar la situación en la isla, en la que los 5 mil habitantes le reclaman a Berlusconi medidas urgentes.

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