Israel se expande en Jerusalén oriental

Israel se expande en Jerusalén oriental
La Casa Blanca solicitó explicaciones a Netanyahu tras anunciarse la construcción de más viviendas para judíos en esa parte de la ciudad
ERUSALEN.- La tensión entre Estados Unidos e Israel, lejos de disiparse, amenazaba ayer con agravarse luego de que la municipalidad de Jerusalén confirmó un proyecto para construir 20 nuevas viviendas en el ocupado sector oriental, medida que podría alejar aún más el estancado diálogo de paz en Medio Oriente.

El anuncio se produjo en momentos en que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se encontraba en Washington tratando de calmar una creciente desavenencia con el gobierno del presidente Barack Obama sobre los planes de Israel de construir más asentamientos.

De forma casi inmediata, la Casa Blanca solicitó ayer a Israel aclaraciones sobre sus nuevos planes en Jerusalén oriental, que se suman al proyecto de construir 1600 viviendas en ese sector de la ciudad, que desató, hace dos semanas, una de las peores crisis diplomáticas de las últimas décadas entre Estados Unidos e Israel. Washington había calificado de "insultante" el hecho de que se informara sobre ese plan cuando el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, se encontraba de visita en Jerusalén.

Al cabo de la tensa reunión a puertas cerradas entre Obama y Netanyahu, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, declaró que aún existen diferencias entre las partes. "Hay ámbitos de coincidencia, hay ámbitos de diferencia de opiniones", dijo el vocero, que informó que la Casa Blanca buscaba gestos de buena voluntad por parte de Israel para "construir confianza" y que se pueda avanzar "hacia una paz integral".

En una señal del frágil estado de las relaciones entre Estados Unidos e Israel, la Casa Blanca no siguió el protocolo que habitualmente observa para la visita de un mandatario: no hubo declaraciones conjuntas a la prensa ni sesión de fotografías.

La conversación, que fue "honesta" y "directa", según palabras del vocero de la Casa Blanca, se vio empañada por el anuncio de que Israel planea construir 20 nuevas viviendas en Jerusalén oriental, sector anexado en 1967 y que los palestinos reclaman como capital de su futuro Estado. Al respecto, Gibbs informó que Estados Unidos solicitó "aclaraciones" a Israel sobre este nuevo proyecto de expansión.

La municipalidad de Jerusalén sostuvo ayer que la información fue "tergiversada". A través de un comunicado, señaló que la construcción de 20 nuevos departamentos en el barrio de Sheikh Jarrah "ya había sido aprobada y hecho pública en 2009", aunque la aprobación oficial sólo pudo ser emitida anteayer. Los palestinos habían sido expulsados de ese barrio el año pasado.

Este nuevo proyecto, financiado por el millonario estadounidense Irving Moskowitz, prevé demoler un hotel viejo, el Shepherd, y construir en el lote 20 viviendas para judíos y un estacionamiento subterráneo de tres niveles.

El plan, que se suma al proyecto anunciado el pasado 10 y que estipula la construcción de 1600 nuevas viviendas en Jerusalén oriental, podría ser interpretado como una provocación por la Casa Blanca y por el Cuarteto de Medio Oriente (conformado por Estados Unidos, Rusia, la ONU y la Unión Europea), que ya manifestaron su condena a este tipo de iniciativas de Israel. La comunidad internacional no reconoce la anexión por parte de Israel de la parte oriental de Jerusalén, conquistada durante la Guerra de los Seis Días (1967).

Por su parte, el legislador israelí Eitan Cabel acusó a Netanyahu de provocar innecesariamente a Estados Unidos. "¿Este es otro error desafortunado? ¿Se trata de otro malentendido?´´, preguntó Cabel, integrante del Partido Laborista, que forma parte de la coalición en el poder.

"Netanyahu decidió escupir en el ojo de Obama, esta vez desde cerca. El y sus ministros piromaníacos insisten en prenderle fuego a Medio Oriente´´, añadió el legislador.

Netanyahu dijo durante su visita a Washington que "el pueblo judío construyó Jerusalén hace 3000 años y el pueblo judío construye Jerusalén hoy". Lo hizo durante una presentación ante el American Israel Public Affairs Committee (Aipac), el principal grupo de presión pro israelí de Estados Unidos. "Jerusalén no es una colonia. Es nuestra capital", afirmó.

En respuesta a estas polémicas declaraciones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reiteró ayer que el estatus definitivo de Jerusalén se decidirá en las negociaciones finales entre israelíes y palestinos, por lo que pidió evitar acciones "provocadoras" que enturbien el diálogo entre las partes.

"La ONU y la comunidad internacional han dicho con claridad y en voz alta que Jerusalén es un asunto que se debe discutir en las negociaciones finales", dijo.

En este contexto, el comité encargado de planificar la construcción en Jerusalén ha suspendido todas sus deliberaciones sobre nuevas edificaciones en la parte oriental de la Ciudad Santa, como consecuencia del conflicto en las relaciones con Estados Unidos.

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