El móvil concreta un proyecto de la Asociación AUDELA que convirtió un microómnibus en un restaurante a oscuras con atención y cocina de ciegos que comparten su gastronomía y sus experiencias con los asistentes que se animan a comer sin luz por un rato.
Frente a la Catedral de San Isidro, desde hoy (jueves 1ero de Noviembre) y hasta el domingo 4, se instaló el Gallito Ciego Móvil, un ómnibus en el que funciona un restaurante donde se come totalmente a oscuras, con el objetivo de generar conciencia acerca de la problemática de las personas no videntes.
De la iniciativa de la asociación civil Audela participaron el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, funcionarios locales y periodistas de medios nacionales y locales.
“Hace unos cuantos años que estamos embarcados en este proyecto que lleva adelante Mónica Espina, titular de Audela. Se trata de vivir la experiencia de ser no vidente durante una comida. Se busca la excusa de una comida pero el mensaje es para todos los ámbitos. Es una experiencia que yo la he vivido en otra oportunidad, que comienza como algo divertido pero que después se transforma en algo movilizador, con algo de angustia. Todos deberían visitar el Gallito Ciego Móvil para darse cuenta lo que es ser no vidente”, sostuvo Posse.
El colectivo estará estacionado frente a la Catedral de San Isidro hasta el domingo 4 de noviembre. El fin de semana se invitará al público a vivir la experiencia de 9.30 a 11.30 y de 15.30 a 17.30.
Por unos minutos, y para poder realizar una entrevista arriba del colectivo, Mónica Espina, directora y fundadora de Audela permitió una luz tenue. Allí, casi en la oscuridad, explicó: “Lo importante de este emprendimiento es que da capacitación y trabajo a personas ciegas, es decir, que el foco no está en el marketing de comer a oscuras, sino en que se les enseña a cocinar. Tenemos siete personas no videntes capacitadas en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG)”.
“Lo que pasa en la oscuridad es sorprendente, porque allí se pierde el anonimato, la individualidad, porque no nos vemos ni identificamos, allí es donde se generan situaciones de reflexión social; es que muchas veces se excluye y discrimina al ciego por creer que no sabe cocinar o tiene limitaciones que en realidad no las tiene”, enfatizó Espina.
Y remató: “Transformamos la mirada social automáticamente con esta experiencia de alto impacto. El balance en estos siete años que lleva esta movida es haberle dado valor a la palabra proceso por todo el recorrido que hicimos y eso es un capital para toda la vida”.
La titular de Audela agradeció especialmente a la Municipalidad de San Isidro y al intendente Posse por su constante colaboración. “Mucha gente nos viene apoyando desde el inicio y entre ellos está Gustavo Posse quien colaboró para que podamos comprar el móvil y equiparlo”.
El vecino de San Isidro no vidente, Sebastian Lobo, de 38 años, es uno de los cocineros del Gallito Ciego. Mientras cortaba unas frutillas en la cocina del ómnibus, comentó: “La iniciativa es genial porque permite que la gente conozca el tipo de cosas que puede hacer una persona con discapacidad. Además nos da la posibilidad de estar ocupados y hacer algo productivo, como aprender técnicas de cocina”.
“La idea es concientizar y que la gente se ponga un poco en nuestro lugar de saber de que se trata no ver. Las personas que viven la aventura de subir al Gallito Ciego salen muy movilizadas y nos felicitan”, destacó.
Funcionarios municipales participaron por la mañana de la experiencia de desayunar a oscuras. La subsecretaria de Comunicación y Cultura de la Municipalidad de San Isidro, Eleonora Jaureguiberry, dijo: “La experiencia de comer a oscuras es muy movilizadora, porque inmediatamente empezás a desarrollar otros sentidos, pero sobre todo lo importante es ponerse en el lugar del otro, algo que resulta una práctica muy saludable. Son momentos en los cuales te das cuenta de las cosas que hay que transformar para que el mundo sea transitable para las personas con todo tipo de discapacidades”.
“Es la experiencia de aquello que creemos que vemos y no vemos, esto de desayunar a oscuras nos hace ver de una forma muy particular lo que otros no pueden y eso genera conciencia. Es una alegría que el Gallito Ciego esté en San Isidro”, señaló Mario Alonso, coordinador General de Relaciones Institucionales.
Juan Antonio Suárez, director general de Ceremonial, comentó: “Es una oportunidad única de permanecer en un lugar donde uno no está acostumbrado”.
Tras bajar del colectivo, Mario Scuderi, subsecretario de Deportes de la comuna, opinó: “Nunca imaginé que pudiéramos empezar a comprender las dificultades de otros a partir de esta experiencia de ponerse en el lugar del que no ve. Es empezar a entender y ayudar desde otra perspectiva. En nuestro país hay barreras en estos aspectos, por lo que esta movida es muy importante para que comencemos a valorar el espíritu de superación que tienen todos aquellos que sufren un grado de discapacidad”.

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