Por: Osvaldo PepePese al trámite irregular y desprolijo de la misma, el Gobierno apuesta a la apelación que presentó el sábado ante un juez de cámara por los fallos de la jueza de primera instancia en el contencioso administrativo María José Sarmiento, que bloqueó el uso de US$ 6.569 millones de reservas para el pago de deuda y repuso a Redrado en el Banco Central hasta que se expida el Congreso. Así, los Kirchner hoy seguirían adelante con la apropiación de esas reservas contra todo límite institucional y mesura política.
Con ironía, en el Gobierno hablan de la "Resolución 126" para definir la reacción judicial y política ante su grosera embestida al Central: un modo de emparentar al vicepresidente Cobos, el hombre que tumbó la Resolución 125 de las retenciones móviles al campo. Aquella vez, el Gobierno quemó a Loustau, su ministro de Economía. Y ahora incineró a otro, Amado Boudou, hombre de lapicera fácil y convicciones siempre descartables, quien habló de horizonte despejado para la maniobra con sello K.: prepotente, pisoteando leyes, personas e instituciones.
En tanto, la Corte Suprema todavía espera el pedido de explicaciones que le hizo a la Presidenta sobre los fundamentos de su polémico decreto, en oportunidad de aceptar el amparo de San Luis, que alegó que las reservas son federales, no del Gobierno. Cristina, más lejos de la "calidad institucional" que prometió, aún decidió no contestar.


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