La Universidad Nacional del Nordeste impulsa un programa para reutilizar componentes electrónicos. Pero el director del plan advierte que las acciones que se realizan son escasas frente a la cantidad de materiales nocivos para la salud y el medioambiente que se depositan "sin control" en los basurales. En el Concejo Deliberante capitalino impulsan normativas, pero aún están en análisis.
En este sentido, el ingeniero Darío Goussal, docente de la Universidad Nacional del Nordeste, advirtió que "existen cantidad de residuos electrónicos que se producen y no existe legislación que establezca formas de tratamientos".
Consideró que la basura genera males que se proyectan en el tiempo, y recordó que "el contacto con las personas y animales con esos metales produce efectos nocivos".
Remarcó que "el impacto que tiene en el ambiente la chatarra (electrónica) tiene que ver con los elementos con los que se componen. Algunos tienen partes de metales pesados, y otros generan vapores, también por contener estos metales".
Los elementos químicos hacen que sea poco recomendable acumular los deshechos en un lugar. Y el problema se vuelve más complejo por el aumento en el volumen producido. En nuestro país "al año, se producen unas 25 mil toneladas de residuos electrónicos, según datos de 2008. Este número aumenta rápidamente" informó el especialista.
"Fundamentalmente lo mas problemático son los residuos como las pilas y los materiales que tienen mercurio. Podemos nombrar a los tubos de rayos catódicos; y el problema que existe es el acelerado proceso de recambio de monitores y televisores por unidades de plasma o LCD (Liquid Crystal Display) que, inclusive, se reemplazan antes que termine la vida útil del producto" explicó Goussal durante una entrevista en el programa ecología y sociedad de Radio Universidad de Corrientes.
En el caso de los teléfonos "el recambio de celulares, que antes en promedio era de dos años y medio, ahora es cada nueve meses", se explayó.
Esto sería porque "las empresas de celulares tienen mas del treinta por ciento de ganancias de la venta de terminales. Esto hace que, al no existir un marco institucional que regule la deposición de residuos, el reemplazo se efectúe sin control".
La producción desmedida de basura sería porque "se redujo drásticamente el intervalo de reemplazo de los electrónicos; esto acelera la producción de chatarra que se acumula sin regulación ni separación".
El problema también sería "de construcción cultural y social", porque "los aparatos, desde el punto de vista cultural, son reemplazados por nuevas tecnologías que son menos importantes".
NORMATIVAS
Respecto a las reglas establecidas para evitar males a la salud pública y al medioambiente, Goussal aseguró que "en nuestro país existe una ley de residuos peligrosos, pero no hay ley sobre residuos electrónicos peligrosos".
La falta de normas hace que "no existe responsabilidad ambiental de las empresas que fabrican o comercializan".
Sin embargo, la normativa existente en algunos casos se aplica pero "en general no se encuadra en el volumen de chatarra existente en el país".
Entre las provincias "Buenos Aires tiene legislación y trabaja a pequeña escala". En el Nordeste son inexistentes, y en otros lugares "solo existen proyectos". (JB)
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